1 oct. 2014

Los ricos también lloran. O no.

Como la corrupción es un hecho consustancial a la política española, parece que el que se destapen casos como el del molt honorable Pujol, no sorprende a nadie. Por ello, si buscáramos  un hilo conductor que  sirviera para definir este recién acabado septiembre, podría ser que los ricos también mueren. Un elevado porcentaje del PIB español (y sus fortunas adjuntas en paraísos fiscales) ha cambiado de manos este mes. Por una parte fallecían dos de los ricos oficiales: Emilio Botín e Isidoro Álvarez; por otra, Miguel Boyer, afamado economista y mediático ministro que abrió las puertas a este jolgorio para acaudalados. Pero tras el llanto, sus herederos  disfrutarán sus jugosos peculios y seguirán con la labor de sus ancestros. 

Pero no todo son penas en la casa del rico. Según el ranking del banco suizo Julius Baer, el gallego Amancio Ortega sigue siendo el hombre más acaudalado de Europa, con casi 50.000 millones de euros. El segundo es el sueco Ingvar Kamprad, fundador de Ikea (34.300 millones) y el tercero es el francés Bernard Arnault, propietario de LVMH (24.900). Del computo general de tan selecta lista, se extrae que la riqueza europea superó los niveles anteriores a la crisis en 2013 y marcó un nuevo máximo histórico en 56 billones de euros, un 1,7% más que en 2012. Con estos números,  no es de extrañar que los gobiernos se ufanen y afirmen que estamos saliendo de la crisis, aunque  sólo sea en valores medios, pues los ricos han salido más ricos mientras que las clases medias se han hundido año tras año. Hay otros números que se obvian, ya que el informe subraya también que el 10% más rico de los hogares europeos posee más de la mitad de la riqueza del continente, mientras que la mitad con menos riqueza posee menos del 10% de la riqueza total europea. Es decir, que si los diez primeros de la lista contribuyeran sólo con el 10% de su patrimonio, se cubrirían las necesidades básicas de los europeos más desfavorecidos. 
 
 Tampoco cuentan tan alegremente que para lograr estas fortunas, Inditex. citada por pertenecer al líder de la lista, produce sus productos en Asia, Sudamérica y norte de África con trabajadores en régimen casi de esclavitud. Vale que como empresarios deben buscar el máximo beneficio para sus empresas, pero ¿es ético subyugar a tus empleados sólo por el hecho de que puedes hacerlo por ser rico? Los ricos también lloran, sí. Pero pasan más tiempo riendo. Riéndose de los que no han tenido su misma suerte.
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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