13 sept. 2015

La sociedad del consumo III: concupiscencia XXL

El consumidor busca pagar menos, busca sentirse exclusivo y buscar comprar a lo grande. Aunar todo esto en un solo producto es sin duda complicado, pero el mercado necesita explotar este filón. Conocedora de la existencia de este nicho de población, la publicidad esta siempre dispuesta a ofrecer el producto adecuado, aunque no exista. Y si no, con un halago al cliente, falto de estima, todo solucionado.

Los supermercados y las cadenas de comida rápida son expertas en estimular la concupiscencia consumista. Los primeros no ofrecen packs XL, que a veces son más caros que la compra del mismo producto en formato mini.  Los segundos ofrecen el producto maxi a un precio insignificantemente superior respecto al modelo normal, con el objetivo de que todos sus clientes se declinen por el gran consumo.

Los expertos en publicidad y  marketing llevan décadas estudiando el comportamiento humano que, a fin de cuentas, no es tan exclusivo como nos gusta creer. Somos totalmente predecibles. Evidentemente, hay quien queda fuera de estas tendencias, pero hasta ese sector ploblacional está representado en los planes comerciales.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo
 


6 sept. 2015

La sociedad del consumo II: el fenómeno outlet

En el post anterior comentábamos cómo el consumidor de esta sociedad digital lo es en todo momento. Ya no es preciso ir a la tienda, la tienda viene siempre con nosotros.: 24 horas al día, 7 días a la semana.  Y dentro de este fenómeno de tiendas on-line, podemos destacar las de "oportunidades" destinadas a los más avispados. La fascinante maquinaría de ventas cuenta con todos los detalle, y el primero es conseguir que el cliente se sienta exclusivo. Así, generamos perfiles de usuarios e instalamos apps para recibir las ofertas cada mañana en nuestro smartphone. Un segundo detalle es hacer creer al cliente que el producto es igual de exclusivo que él mismo, y que en ese mismo momento lo podrá conseguir a un precio excepcional. el cebo está echado, y los beneficios no tardan en llegar.

Basta plantar el cartel de outlet / venta exclusiva / venta privada y sacarle al consumidor entre 100 y 200 euros más por un producto de precio medio 80. Vente Privée, Privalia, Buy Vip o showroomprive, espacios de la denominada venta flash, utilizan el mismo método: material de inventarios que las marcas no quieren. Las web venden el producto más rápido y más caro de lo que se vendería en una tienda outlet tradicional. En palabras de Jaques-Antoine Granjon, CEO de Vente Privée  "Antes los vendían en outlets por ejemplo, pero con Vente-privee hemos creado un nuevo valor para las marcas y los productos: podemos vender un gran volumen muy rápido.[...] Además lo vendemos a un precio mayor al que recibirían con los outlets" [el mundo]. Como vemos, el precio de las cosas es el que estamos dispuestos a pagar,  y a su vez aumenta por la sensación de exclusividad. Misterios del mercado


alfonsovazquez.com
ciberantropólogo
Con la colaboración de Alberto Ledo @0x13d0 

1 sept. 2015

La sociedad del consumo I: base epistemológica

Vamos a arrancar el mes con una trilogía sobre el consumo y cómo los medios digitales y la sociedad de la imagen han transformado nuestras pautas a la hora de llenar la cesta de la compra. La comunicación audiovisual se ha convertido en ciencia en nuestros días. Una ciencia que no es neutra y que está al servicio de sus mecenas.  Y quizás sea este mecenazgo el punto de apoyo de la gran mentira  de la que se ha venido denominando sociedad del conocimiento.  Bajo este paradigma, las grandes compañías que  dominan la sociedad de la información, se han encargado de diluir este concepto y asociarlo de manera casi binomial a consumo, hasta tal punto  que el consumidor es incapaz de determinar en qué fase se encuentra.

En un escenario en el que la imagen y el sonido se vuelven ubicuos, el ciudadano se transforma en consumidor y la calle y el espacio público se convierten en un inmerso zoco. Es decir, si la conectividad de nuestros dispositivos está presente allá donde nos desplacemos, sin duda supondremos una presa muy apetitosa para el mercado: somos consumidores ubicuos, omnipresentes en el tiempo y en el espacio. Ahora queda plantearnos si el acoso consumista es un daño colateral del libre acceso a la información, o es que ésta un caramelo para transformarnos en un rebaño de compradores a fulltime.  
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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