27 ene. 2015

Magic is in the air

Nuestra atmósfera está llena de ondas: televisión, radio... Sobre su efecto en la salud se ha hablado mucho y hay diversas opiniones, hay escépticos y acérrimos. Parece que sí, otros estudios dicen que no... No está claro, pero de lo que no hay duda es que estamos rodeamos. Están en todas partes, en la calle, en los parques, en nuestras casas. Las ondas ocupan un espacio que nos pertenece a todos, y nadie se ha planteado si las empresas que se benefician de ellas deberían compensar al resto de ciudadanos, sobre todo a aquellos -pocos- que no hacen uso directo de ellas.

El caso es que estas ondas están en el aire y el espectro radioeléctrico no debería quedar al servicio de ninguna compañía. Es un recurso limitado y en una sociedad moderna, un agente tan importante como el agua. Por ello, puesto que todos padecemos y puesto que ondas y contenidos viajan impunemente por el aire  ¿sería lícito beneficiarse de estos contenidos al margen de los canales que las distribuidoras  han impuesto?

22 ene. 2015

Abisa, o cómo gestionar con una apps las carencias urbanas

Abisa es una app puesta en marcha por el ayuntamiento de Badajoz para denunciar aceras bacheadas, alcantarillas que no funcionan, baldosas sueltas... Con un coste de 8.000 euros del presupuesto del consistorio, está disponible gratuitamente con versiones para Android y Apple.
Sí el ayuntamiento cumpliera, no estaría mal, pero ¿una herramienta digital podrá servir para hacer cambiar los hábitos de trabajo -mejor dicho, no trabajo- acumulados durante años?  

Con el boom de la e-administración, todas las instituciones han corrido raudas a ponerse la medallita del cambio digital. Sin embargo, el cambio de actitud previo no siempre es asumido, con lo que la presunta modernidad buscada, no deja de ser un ornamento más de cara a la foto institucional.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

18 ene. 2015

smart car

Se dice que si el campo de la automoción hubiera avanzado tanto como el de la informática, los coches podrían volar y funcionar casi sin combustible. Y es que sorprende que algunos sectores industriales hayan avanzado tanto mientras que el automóvil, conceptualmente, se encuentre aún tan cerca de sus orígenes. De hecho, hasta ahora ha sido un sector en el que las nuevas tecnologías han entrado más que discretamente, exceptuando algunos sistemas de navegación o de entretenimiento. 

Sin embargo, se hayan en periodo de experimentación los protocolos V2V (vehicle to vehicle), redes de comunicación que permitirán que nuestros vehículos gocen de una información a tiempo real de lo que sucede en su entorno próximo, facilitando la tarea del conductor. Aprovechando la tecnología wifi, los vehículos podrían compartir datos como la velocidad y la trayectoria, lo que permitirá reducir el número de colisiones. El mismo sistema permitirá optimizar trayectos o elaborar rutas alternativas a tiempo real. 

Pero es tarea complicada que los fabricantes de automóviles, conservadores por principio, se decidan en masa a incorporar estas tecnologías, a menos que algún marco legislativo los obligue a ello. Así que, como no, parece ser que Google será la primera compañía que se atreva a lanzar un smart car. Paradójicamente, no será una compañía automovilística la que revolucione el mundo del automóvil. Ya existen los primeros contactos con marcas  convencionales, como General Motors, Ford, Toyota, Daimler o Volkswagen, para hacer un vehículo que se conduzca solo. Los primeros prototipos ya han visto la luz y se prevé que para 2020 cualquiera podrá adquirir un vehículo de estas características. 

Sin embargo, nos encontramos con un obstáculo de primer orden: el legislativo ¿permitirán los gobiernos que este invento esté en tan sólo cinco años en nuestras carreteras? A priori parece un escollo de primer orden. El coche robótico no es un sueño. En Francia en los años 90 ya se diseñaron coches en modo experimental capaces de recorrer cientos de kilómetros respetando señales y al resto de usuarios de la vía pública. Pero de momento, sólo el estado norteamericano de Nevada permite que estos aparatos circulen por sus vías públicas desde que aprobó el 29 de junio de 2011 una ley que permite la operación de coches sin conductor.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

15 ene. 2015

Si lo tuiteas, atente a las consecuencias

El papel del Community Manager -CM- es muy importante ya que se ocupa de la reputación e imagen de una marca en los medios sociales. Hay empresas que se ocupan de mimar la imagen de personajes célebres o corporaciones, cuidando todos los detalles para que su presencia en la red no le juegue malas pasadas. Hay empresas que tienen departamentos propios de imagen o un empleado dedicado a estos labores. A veces, el CM se puede meter en un problema si se extrapola o si no es capaz de medir el alcance del medio que tiene en sus manos,

Es lo que le ha pasado  al CM de Kit Kat España, que ofreció una chocolatina de su marca a todos los seguidores que retuitaran un mensaje: Si #Edurne queda entre los 15 primeros en #Eurovision prometemos un Kit Kat a cada uno que haga RT. Debió de ponerse muy nervioso cuando vio como aumentaba el número de seguidores que participaban en la promoción por el mero hecho de difundir el mensaje y mucho más cuando Edurne resultó se la representante Española del tradicional Festival. Finalmente optó por retirarse y ofrecer sólo 2.000 obsequios, quedando sin lo prometido a más de 20.000 seguidores. Sin duda, un feo gesto, ya que si lo tuiteas, atente a las consecuencias.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

7 ene. 2015

La doble semántica de free

Cuando en informática se habla de free, hay que tener en cuenta que su traducción al español puede dar lugar a equívocos, debido a su polisemia  Cuando un producto es free, debemos tener claro si es gratuito o si es libre. Google y todos sus aplicaciones son un servicio gratuito, pero no libre. Linux es un software libre, aunque no siempre tiene por qué ser gratuito. Otra cuestión que podríamos sacar a la palestra es si realmente Google es gratuito, pues aunque no nos pidan contraprestación económica a cambio, si que hay una transacción, pues cedemos parte de nuestra identidad para que el gigante tecnológico trafique con ella.  Por lo tanto, aunque en inglés todo sea free, en español se hace preciso distinguir entre gratuito -si no hay que pagar por su uso- y libre -si puede ser modificada y redistribuida por el usuario-.

A veces podemos encontrar aplicaciones aparentemente gratuitas, pues no exigen un pago inmediato. Sin embargo, pueden ser versiones de evaluación orientadas a la compra de la versión completa o llevan inserta publicidad . Otras veces la aplicación se oferta a un bajo coste, casi simbólico, pero que debido a su uso masivo hace que resulte un negocio bastante lucrativo ¿Tiene   sentido recurrir a opciones comerciales pudiendo hacer lo mismo de forma auto gestionada?  Las aplicaciones comerciales, por ejemplo mensajería, hacen uso se soluciones y protocolos de dominio público, implementan una capa de usuario sencilla y comercial y atraen a millones de usuarios que podrían hacer lo mismo mediante soluciones populares sobradamente conocida. Internet es nuestro, no de ellos.


Alfonso Vázquez www.alfonsovazquez.com

4 ene. 2015

La utopia de la administración electrónica

Comienza 2015, y sin embargo la administración electrónica sigue siendo poco más que una fantasiosa quimera, una distante utopia con la que los  usuarios más críticos no dejan de soñar. Enfrentarse a la Administración española con un pensamiento digital provoca un choque generacional de considerable impacto. 

Acciones que en principio deberían ser bastante simples, como es el hecho de inscribir un recién nacido, requiere un esfuerzo importante por parte del administrado. La lógica de un pensamiento digital propio del siglo XXI no tiene más remedio que ofuscarse ante las barreras que proponen las diferentes administraciones para registrar los datos de un nuevo ciudadano. 

En vez de apostar por bases datos digitalizadas y compartidas por las diferentes instituciones y administraciones, se sigue teniendo querencia por el papel y por el paseo de la documentación de una ventanilla a otra. Mientras el mundo mira hacia un lado, la administración mira hacia otro, anclada en una postura obsoleta que se niega a ofrecer un servicio ágil al ciudadano.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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