14 oct. 2017

¿Somos transparentes para los dioses digitales?

En el último post hemos hablado de Big Data y de la importancia de la minería de datos, es decir, de saber buscar e investigar entre nuestra actividad social y sacar información con la que obtener algún beneficio, Pero ¿hasta qué punto se puede llegar? ¿Qué saben de nosotros los mesías de la sociedad de la información? . Judith Duportail periodista y usuaria de Tinder, ha pedido a los desarrolladores de la popular  app de contactos que le facilite los datos recolectados sobre ella, algo a lo que cualquier usuario tiene derecho al amparo de la legislación europea. Y recibió un completo documento de su vida digital en los últimos años.

Desde el 18 de diciembre de 2013 afirma que ha tenido varios contactos y citas, algunos ya olvidados. Sin embargo, la memoria digital de Tinder lo seguía recordando todo: 800 páginas con información de su actividad en Tinder y en Facebook. Publicaciones y likes en FB, fotos de Instagram, contactos, tiempos de conexión, localizaciones, historiales de conversación... Todo debidamente archivado para que los algoritmos de análisis de datos  pueda llegar a conocerla mejor que ella misma. El Big Brother orwelliano hecho realidad pero al servicio del comercio en vez de, de momento, bajo de control gubernamental. 

[Fuente directa e imagen: The Guardian] [fuente derivada: RTL]
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

10 oct. 2017

Publicidad en Facebook: un dulce veneno

Facebook, al igual que cualquier otro espacio con pretensión de medio social, registra cada movimiento e interacción  de sus usuarios. Puro Big Data, una ingente y jugosa cantidad de información que  con las pertinentes acciones de minería de datos se puede convertir en una sustancial fuente de ingresos en publicidad.  Publicidad no siempre de fiar.  A diferencia de los medios tradicionales, una campaña en Facebook es relativamente barata. Y además de barata, concreta, pues la red, gracias a ese conocimiento de sus usuarios, hará que llegue a personas potencialmente interesadas. 

 A módico precio, 26 euros para un impacto de 18.000 usuarios, podemos publicitar nuestro negocio eligiendo  a qué tipo de usuarios queremos que llegue: sexo, ubicación,  profesión, personalidad... Hasta aquí todo normal. Pero, al ser una acción puramente mecánica con una supervisión lenta, este servicio  se convierte en un vivero de espacios al margen de la ley. 

Con una inversión relativamente baja, los 26 euros de publicidad más 10 para un dominio para usar de manera fugaz, un timador en un país con legislación más laxa en temas de comercio digital puede poner en marcha una tienda que publicite ordenadores o cámaras fotográficas que no existen o a precios anormalmente bajos. El proceso es sencillo, basta con comprar un dominio y clonar una web reconocida que usar como base para su negocio. Tras esta primera acción, lanza su campaña con un público objetivo interesado en la fotografía o que haya estado navegando por tiendas de ordenadores, y como nuestros movimientos  están registrados, Facebook disparará está publicidad engañosa a los usuarios que hayan hecho búsquedas, hayan dado me gusta o publicado estados relacionados con este hobby. 

Del lado del "cliente" aparecerá una publicidad auspiciada por  Facebook ofertando ese producto. Si bien es cierto que es difícil de creer que una tienda pueda  vender un portátil valorado en más de 1.000€ por poco más de 100, con que sólo un usuario muerda el anzuelo la jugada habrá merecido la pena. Si hay un segundo incauto, todo es beneficio. Y una vez puestos en marcha, poner en pie otra tienda con ofertas similares usando la misma estrategia, no es muy difícil. De hecho, un simple rastreo sobre el nombre de dominio registrado nos suele indicar que tienen dos o tres días de antigüedad. Acciones muy rápidas, recogida de beneficios de manera inmediata y en cuanto la campaña pierde fuerza, a por otra. 
 alfonsovazquez.com   
ciberantropólogo

7 oct. 2017

Procesos de compra digital: el apocalipsis del centro comercial


EE.UU. mayor exponente de consumismo masivo, patológico si se quiere, y exportador del concepto de centro comercial ha visto como en los últimos tiempos sus templos del consumo tradicionales ha iniciado un periodo de crisis y desvanecimiento sin precedentes.  Según la consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield, las visitas  a estas instituciones culturales norteamericanas se desplomaron un 50%  entre 2010 y 2013, tendencia que no ha remitido a pesar de que la economía estadounidense está cerca del pleno empleo.

Los procesos de compra en entornos digitales son cada vez más habituales, y el ritmo de asimilación  por parte del consumidor medio es directamente proporcional al ritmo de desaparición de establecimientos convencionales. Las razones son varias, algunas más evidentes, otras menos tangibles.

Por una parte, la experiencia de compra mejora sustancialmente en muchos casos:  una búsqueda física supondría  recorrer muchas tiendas, lo cual lleva tiempo. Y a lo sumo se puede llegar a lo que hay en el entorno, el barrio. Ir a otros pueblos o ciudades se antoja imposible, incluso no se  puede controlar todas las zonas de la ciudad.  Con  el dispositivos de conexión a internet, ante nuestros ojos y en nuestro propio hogar, a cualquier hora, disponemos de una amplia oferta de un vistazo.


Por otra parte el centro comercial era también un espacio de socialización, de encuentro y de contacto. Y estos procesos también han cambiado: la forma  de relacionarse, de comunicarse, ya no son como antaño. El móvil y las redes sociales nos facilitan el escenario social y comunicativo.    


Uniendo estos dos factores, podemos explicarnos por qué  Google (Alphabet), Facebook y Amazon son las empresas más importantes de nuestro tiempo: Las dos primeras nos conocen mejor que nosotros mismos, saben qué nos gusta, en qué trabajamos,  a qué dedicamos nuestro tiempo libre y en qué gastamos nuestro dinero. Luego Amazon, bazar postmoderno, se ocupará de vendernos el producto "adecuado" a nuestras necesidades.La competencia va a desaparecer, Amazon copará todo el mercado. Y después no habrá marcha atrás.
 alfonsovazquez.com   
ciberantropólogo

5 oct. 2017

¿Esto es pasarse de la raya?

Los responsables de publicidad digital, los gestores y consultores de imagen y los community manager tienen la dura labor de posicionar a su empresa o institución en la red. No es tarea fácil, pues no sólo tienen por delante la función de crear una reputación, captar clientes y mostrar y vender su producto o servicio; también tienen que interactuar con el resto de usuarios de internet. A veces serán clientes -satisfechos, pero mayoritariamente  insatisfechos- pero otras deberán salvar el tipo ante internautas  que nada tienen que ver con la atención recibida y con trolls que alimentan su ego generando conflictos en todo tipo de foros. 

Estos guardianes de la imagen y prestigio de su entidad no pueden recurrir a la táctica del avestruz, pero tampoco pueden ponerse a la defensiva. La templanza y y la empatía son dos cualidades básicas para poder responder ante situaciones complicadas. La revista el Jueves publicó un tuit en el que ponía en duda la integridad de la policía y los acusaba de consumir cocaína (La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña). Ante la afrenta, el CM de la policía respondió de manera comedida pero apelando a la responsabilidad de la publicación (Apoyamos y defendemos la libertad de expresión, ¿pero no creéis que os habéis pasado de la "raya"?). Independientemente de las acciones posteriores, la imagen pública de la institución ha quedado en buen lugar  con una gestión impecable por parte su gestor de twitter.    




 alfonsovazquez.com   
ciberantropólogo

4 oct. 2017

La economía del conocimiento se hace mayor

De acuerdo con Alvin Toffler, el 4 de octubre de 1957 dio inicio la Economía del Conocimiento, con el lanzamiento del Sputnik (URSS). Sesenta años que han dado mucho de sí. Sesenta  años de crecimiento y transformación social exponencial. Posiblemente haya sido la época de cambio social  en la que se ha vivido la transformación  más radical en el menor espacio de tiempo.

Vivimos una época de cambios, de transformaciones continuas y paulatinas que está provocando un cambio de época. Nuestra forma de trabajar, de divertirnos, de relacionarnos o de vivir, a fin de cuentas, es muy diferente a la que se conocía hace sesenta años. Y posiblemente, dentro de otros sesenta, todo será mucho más diferente.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

1 oct. 2017

Cataluña, España y la violencia simbólica


Afirma una parábola bíblica que "no se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo hace que los odres revienten, y tanto el vino como los odres se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos". De igual manera no podemos pensar en el mundo del siglo XXI con una mentalidad decimonónica, y poner trabas y fronteras a la expansión cultural que, por otra parte, es imparable. Las revoluciones digitales y los avances de los medios de transporte han creado un mundo cada vez más pequeño, quizá como efecto colateral de una rampante economía globalizada donde las grandes corporaciones comerciales e industriales podrían expandir y deslocalizar sin ningún pudor sus subproductos, productos y capitales. De cualquier manera, ya sea como elemento primario o como efecto colateral, la globalización no sólo transformó a las grandes empresas y a los mercados, sino que transfiguró la sociedad misma, ayudó a construir una nueva cosmovisión y una perspectiva diferente a la hora de interpretar el mundo y la relación entre el individuo y la humanidad en su conjunto. También generó una percepción diferente de las distancias y los limites del ecosistema social asignado a los diferentes grupos humanos, pues el mundo se convierte en un escenario interdependiente y de dimensiones humanas.


Sin embargo, estás interdependencias son complejas y a veces generan sentimientos encontrados. Y es que, junto a los intereses estratégicos y la luchas por recursos, los conflictos identitarios (y podemos englobar religiosos, culturales o históricos) han sido la causa de innumerables guerras en al historia de la humanidad. En este primero  de octubre, Cataluña y España tensan su conflicto de identidades en el que hay excusas  para nacionalistas de uno y otro lado de la frontera. Se buscará el problema en la otredad, en el diferente y se intentará degradarlo a través de sus símbolos. El símbolo es omnipresente, ambivalente e inexcusable. Émile Durkheim, aseguró que "la vida social, en todos sus aspectos y en todos los momentos de su historia, sólo es posible gracias a un vasto simbolismo"

El símbolo deviene  un mantra al que aferrarse para excusar el odio. El símbolo lo soporta
todo, lo bueno y lo malo. Y su propia abstracción y su carácter etéreo hacen que de manera aleatoria nos  atribuyamos cualidades y atribuyamos defectos al otro. Todo vale por hacer que nuestro adversario quede por debajo.  Max Weber afirmaba en 1974 que "El poder del carisma se basa en la creencia en la revelación y en los héroes, en la convicción emotiva de la importancia y del valor poseídos por una manifestación de tipo religioso, ético, artístico, científico, político o de otra especie, del heroísmo, de la sabiduría judicial, de los dones mágicos o de cualquier otra clase". El "español es vago" o el "catalán es egoísta" son argumentos que buscan retratar las bajezas del otro, pues como defendía el siglo XVIII Mandeville, en la Fábula de las abejas, una sociedad se equilibra por sus vicios y no por sus virtudes. Por ello buscamos hacer al otro más malo, para al mismo tiempo  parecer mejor nosotros mismos. 

El 1 de octubre es una fecha clave pues marcará un punto de inflexión sin precedentes en una guerra simbólica donde todos tienen glorias que demostrar, teorías que validar y miserias que esconder. Y todos ellos arropado bajo el paraguas del símbolo; pura violencia simbólica, como reflejaría  Burdieu.


MARRUECOS Y ESPAÑA ANTE LOS RETOS MIGRATORIOS DE LA NUEVA ERA
Hassan Arabi, Alfonso Vázquez (Coordinadores)
ISBN: 978-0-244-62895-6
AnthropiQa 2.0 (Badajoz) Universidad Hassan I (Nador), 2017
http://www.anthropiqa.com


Articulo: Hombre, nación e identidad: conflictos intrapersonales en la sociedad global.


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