6 ago. 2017

Sobre la necesidad de consumo

La cultura mainstream que describe  magistralmente Frédéric Martell forma un imbricado muy complejo con la sociedad de consumo que nos descubrió Baudrillard medio siglo antes. Así, en las capillas de los templos del consumo, los nuevos mercaderes  nos ofertan una serie de objetos tan caducos como perennes que precisan de consumo rápido y una vida efímera, ya que si la rueda del consumo se detiene, todo se desmorona. Sin embargo el cambio y la innovación no son perennes. El objeto tecnológico es caduco por cuanto su uso se condena, mejora o simplemente porque está diseñado para dejar de funcionar en un tiempo limitado con el objetivo de nuevas ventas. 

Junto al objeto tecnológico, el textil es otro de los ámbitos preferidos del mercadeo contemporáneo. Millones de compradores azogados por la publicidad y la propaganda mainstream proyectada por sus nocivas pantallas vacían sus armarios cada temporada para inmediatamente abastecerse de nuevos bienes que consumirán y desecharán inmediatamente, aunque apenas estén utilizados: la felicidad basada en el consumo, como una nueva soma en el retorno al mundo feliz. Eficaz la programación neuronal llevada a cabo por los nuevos mesías de la imagen, siempre al servicio del capital y del accionista.  Fascinante el afán de producir indiscriminadamente para consumir efímeramente, pero no es tarea sencilla. En su búsqueda de creación e  innovación  continua el sistema se ve obligado a alimentarse de fuentes inimaginables y también de retroalimentarse. Lo que fue moda anteayer lo será mañana de nuevo. Lo que es moda hoy mañana estará demodé, pero será recuperado por el bazar pasado mañana, una vez que la promoción gemela anterior haya sido desterrada de los armarios. Sin el más mínimo remordimiento,  la imaginería que ornamentará bolsos, camisetas y pijamas será recuperada de licencias de saldo de los movimientos apestados de los años 80 y 90. De esta maenra los logos  de Nirvana o Ramones y las iconografías de Iron Maiden o Misfifts  de  de lo es capaz de abrazar estéticas 

Además de abrazar hipócritamente las estéticas anteriormente proscritas, no es extraño encontrar en los escaparates  la imagen de marcas comerciales más o menos icónicas. Y está bien que las latas de Campbell ocupen un lugar en lo armarios roperos tras abandonar los armarios de la cocina tras su empoderamiento por parte del PopArt ¿pero no es un poco extraño pagar por una camiseta que hace unos años te regalarían en la tienda al comprar el producto? 

alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

2 ago. 2017

Estamos de rebajas: entren y consuman..

Hace ya 50 años que  Baudrillard nos habló de la liturgia del consumo y del culto que en la sociedad occidental ofrecemos al producto elaborado. Este culto forma parte de un complejo sistema en el cual nos vemos obligados a producir sin límite para consumir sin límite. Al analizar esta liturgia, se centró en la espiral en la que se había convertido tanto la producción como el propio hecho de consumir el producto elaborado. 

Este punto de partida ha lado lugar a una serie interminables de debates, como la desigual distribución de producción del consumo, la acumulación de capital, o la fagotizacion de los recursos naturales del planeta por parte de una pequeña población en un pequeño periodo de tiempo, hasta tal punto que en el día de hoy  se acaba el presupuesto económico de la Tierra  (según Global Footprint Network, la organización mundial y social de WWF que analiza la evolución de la huella ecológica del planeta). Es decir, que en poco más de medio año hemos consumido todos los recursos que el planeta produce en un año completo, situación que  produce, evidentemente, un inquietante déficit que, en el caso de que o sea cierto, estará marcando un punto sin retorno, como contaba hace un par de día el paleontólogo Eudald Carbonell

Volviendo al consumo y a la necesidad de comprar, Erich Fromm se pregunta ¿Por qué a los seres humanos contemporáneos les fascina comprar y consumir, y sin embargo sienten muy poco apego por lo que compran?” En la película El club de la lucha David Fincher  también reflexiona sobre este aspecto y nos lleva a la idea de si somos poseedores del objeto o es el objeto el que nos posee: "¿Entonces qué somos? Sólo somos consumidores. Exacto, el producto secundario de una obsesión con el nivel de vida.". Esta idea nace de la crítica de Baudrillard hacia el consumismo, y su análisis semiótico donde productor, producto y consumidor se sitúan en un mismo plano, y no dejan de ser elementos del mismo orden en el complejo análisis. Acostumbrado a consumir por encima de sus posibilidades es en esta época de rebajas cuando más se pone de manifiesto este comportamiento. Los centros comerciales nos invitan a visitarlos con atractivos y coloridos carteles. En esta invitación, es más que discutible quién es el producto, si el objeto o el consumidor. Un paseo por las capillas de los templos del consumo,  con sus etiquetas coloridas y rebajas a veces del todo imposible nos hacen pensar que realmente somos un elemento más de la cadena y que con el hecho de comprar ayudamos a mantenerlo. Esta sensación de pertenencia a un sistema puede llegar a contrastar con la realidad individual, ya que a veces ese consumo es la mera alegría de consumir, sensación de pertenencia a un sistema“¿Para qué la salida de emergencia a 10.000 metros de altura? Ilusión de seguridad.”


alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

23 jul. 2017

El timo de la cafetera de pruebas

"Miraa que guay estas cafeteras que Nespresso nos está regalando para testarlas!!! Si recibe este mensaje en su whatsapp, no se haga ilusiones, se trata de un timo. La idea no es nueva, la técnica es siempre la misma, sólo cambia el cebo. Pero siempre aparecen incautos que caen en la trampa. Pasó previamente con los cheques de McDonalds y de Mercadona, donde a cambio de responder a 3 simples preguntas se recibía un cheque con una cantidad variable. Al final se pedían los datos del afortunado ganador, y aquí es donde el fihser, el pescador de datos, triunfaba.  
Al ceder nuestros datos estamos en manos de esta tramas que suscriben nuestro teléfono a un servicio de mensajería premium, y comenzaremos a pagar por cada mensaje recibido Cuando nos demos cuenta del engaño,  nuestra factura de móvil podría haber alcanzado una cifra considerable y tendremos que iniciar una dura batalla para poder darnos de baja del servicio. Y como es de esperar, nuestra operadora telefónica se lavará las manos.  
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

19 jul. 2017

los tecnovagos

Desde el momento en que la red se convirtió en un escenario privilegiado para las ciencias sociales, las técnicas de investigación en  estas disciplinan también se han visto profundamente transformadas. No es válida una simple adaptación, hay que diseñar nuevas herramientas que nos permitan mantener rumbo fijo en un océano de información y que admitan realizar minería de datos.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU) ha aprovechado que los teléfonos móviles son una tecnología tan cotidiana como imprescindible para elaborar el mapa mundial de la actividad física. Una aplicación instalada por 717.000 personas de 111 países recopilada facilitaba datos al equipo. Tras analizar los datos los investigadores destacan que los habitantes de Hong Kong son los humanos (con móvil) que más caminan del planeta, con 6.880 pasos. Les siguen los ucranianos, japoneses y rusos, cerrando los españoles la lista de los cinco más activos.
Sin embargo, el estudio no deja de ser más que una curiosidad por una serie de sesgos evidentes. Si se observa el mapa, se ve que casi no hay datos en África. Por otra parte, se utilizaron los datos recogidos por una sola aplicación, Argus, que debía estar instalada. Se puede argumentar que si un usuario instala una aplicación de este tipo es que está más incentivado a caminar. Y otro enorme sesgo es que sólo se tomaron en cuenta los datos de los usuarios de Iphone, dejando de lado la versión Android de la app. no obstante, si se quiere curiosear con los datos de la investigación se puede hacer accediendo a http://activityinequality.stanford.edu/.


15 jul. 2017

Arden las redes

Hace un tiempo reflexionábamos sobre el mentidero en que se han convertido las redes. Las redes sociales están que arden, que así se llamaba el post, hacía referencia a cómo una opinión en Twitter o en Facebook se convertía en noticia en algunos medios periodísticos. Juan Soto Ivars ha sacado  ‘Arden las redes’ (Debate, 2017), un libro que reflexiona sobre la poscensura y el linchamiento digital. Y es que Twitter se ha convertido en un amplificador de opiniones donde cualquiera puede iniciar su propia guerra, justa o injusta, y podrá reclutar para su causa un nutrido número de followers. No en vano Umberto Eco creó polémica al afirmar que las redes daban voz a legiones de idiotas, y Soto Ivars matiza que cualquier Don Nadie puede hacer retroceder a una gran empresa, cosa impensable antes de Twitter.

En el libro defiende en todo momento la libertad de expresión, que recuerda que puede ser ofensiva en algunos casos, pero que aún así es necesaria. Y a partir de este razonamiento denuncia la existencia de una censura en la sociedad destinada a que no podamos decir lo que pensamos en un medio diseñado para decir lo que pensamos.  

alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

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