31 ene. 2018

Síndrome FOMO (Fear Of Missing Out), la sensación de perderse algo

La redes sociales nos han acostumbrado a la inmediatez ubicua. Con un smartphone en el  bolsillo y un par de cuentas en la red que más se adapte a nuestras necesidades (dependiendo de nuestra edad y nuestro lugar de residencia) damos por hecho que nos mantendremos informados acerca de aquello que más nos interese. A tiempo real, una señal de alarma de nuestro dispositivo nos pondrá en alerta para que accedamos  a la pantalla y adquirir esa nueva perla de información: un gol de nuestro, equipo, un nuevo caso de corrupción del partido gobernante, un directo de un amigo...

Algunas redes más que otras favorecen  la inmediatez. Si bien Facebook es un almacén de vestigios que hasta nos recuerda que  hace 7 u 8 años, tal día como hoy hacíamos tal o cual cosa, otras redes como Twitter presentan un timeline vertiginoso, aunque ofrece un espacio maravilloso para hacer minería de datos y retrotraer incoherencias pretéritas ( y de esto sabe mucho el periodismo político). Por otra parte, el público juvenil y adolescente se inclina por redes efímeras, como Snapchat o Instagram, donde se hacen, si se quiere, contribuciones con fecha de caducidad, limitación de visionados y transmisiones en directo que o se ven en el momento o se pierden para siempre.  Esto puede  generar un cierto grado de dependencia y hasta una obsesión por una conexión permanente para no perder nada de lo que pasa en nuestras redes. 

Y como nos gusta poner nombre a todo, últimamente se ha acuñado el término fomo, que representa esa sensación de agobio ante la posibilidad de perderse algo en nuestras redes. El Oxford English Dictionary recoge ya desde su edición de 2013 la nueva palabra. No sabemos cuándo la palabra  sera asimilada por el público hispanoparlante y si la RAE la incluirá en próximas ediciones.

alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

20 ene. 2018

De 1984 a Black mirror. El control no es una utopia

El control de los ciudadanos por parte de los gobiernos es un asunto que se ha convertido en obsesión. Como presagio de la que se avecinaba, Orson Welles lo reflejó en 1984 y Netflix lo llevó a la pantalla en Black Mirror (Nosedive. Pero con el desarrollo de las tecnologías digitales es algo al alcance de la mano de los gobiernos del siglo XXI.

China tienen previsto un sistema de reseñas para sus ciudadanos que en principio estará disponible en 2020 (aunque trabajan en el proyecto desde 2014), mediante el cual se podrán recompensar las buenas actitudes y castigar las malas. Los ciudadanos con malas notas podrán ver como se les prohíbe comprar billetes de tren o de avión. Y a partir de aquí, podemos debatir sobre cuál será el buen sistema para establecer puntuaciones ¿Un cuerpo de funcionarios que vigile las interacciones de la ciudadanía? ¿Un sistema abierto en el que todos voten a todos? ¿O caerán en las garras de un desalmado algoritmo? Pero otra cuestión que nos debe preocupar es ¿cuáles serán las buenas acciones y cuáles las malas? ¿Quién determinará esta escala de valores observables?  A priori  nos adelantan que comprar productos chinos, elogiar al régimen en internet o ser productivo en el trabajo dará puntos positivos. Por el contrario, opiniones contrarias al régimen o búsquedas dará puntos negativos... Una perspectiva optimista nos traslada a un mundo feliz, peros puestos a dudar del vecino, al que votaré y me votará, nos encontramos ante una caza de bruzas total donde se establecerán nuevas formas de relacionarse y nuevas vías de comercialización deresputaciones intachables.

Foto le Figaro
[fuente: Le Figaro tech & web]
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo


13 ene. 2018

¿Son fiables las reseñas?

Hace unos días hablábamos del potencial de Facebook y de otras redes sociales para modificar acciones y emociones de sus usuarios, lo que podría condicionar desde la forma de comprar hasta la propia cesta de la compra. También podría llegar a afectar a otros aspectos más sensibles, como la intención de voto, cuestión nada baladí y más habida cuenta de que  Zuckerberg, magnate del like, no ha ocultado su intención de llegar a la casa blanca cuando su edad se lo permita . Pero el poder de la persuasión en  los medios digitales no es una cuestión al alcance de unos poco privilegiados, sino que es una faceta abierta a todo aquel que sepa dominar estos intangibles escenarios.

Oobah Butler es un escritor freelance que colabora en espacios como  VICE, Shortlist, The Guardian o The Quietus, lo que ya nos sitúa ante un punto de partida prometedor: un joven sensibilizado con los nuevos canales de información de masas en un medio puramente digital orientado a jóvenes. Medios de consumo de información genuinamente digitales y no una mera transposición de papel a pantalla como ha venido haciendo la prensa tradicional. A partir de esta experiencia Butler se percata de la potencialmente fácil que es condicionar  la opinión de los lectores y al mismo tiempo de engañar a los medios de recomendaciones.  En un principio supone una doble fuente de ingresos  (y una doble fuente de información, si lo que buscamos es representar el alcance sociológico). Se inicia cobrando de restaurantes por hacer críticas positivas en TripAdvisor y en un segundo nivel se propone ir más allá y crear una marca (branding) y una reputación digital basándose en une escenario que no existe en  la vida convencional. Así lo cuenta en su artículo I Made My Shed the Top Rated Restaurant On TripAdvisor,  donde habla de lo fácil que es colar información falsa en este tipo de portales (tripadvisor, google reseñas...), ya no sólo adulterando una opinión, sino creando información falsa. Pero lo sorprendente es que incluso siendo un lugar fantasma, se generen lista de espera de clientes dispuestos a comer platos de atrezzo (creados con pastillas de lavavajillas y espuma de afeitar...). Sin duda una imagen vale más que mil palabras  y así han debido de pensarlo  todos estos potenciales clientes de un negocio inexistente. 

La noticia ha generado un torrente de polémicas en UK, y al viralizarse en los mentideros de la red sin duda que la información ha podido desvirtuarse, pero sin embargo, como elemento de reflexión, podemos quedarnos con la idea de adulterabilidad de estas webs y de la puesta en tela de juicio de las opiniones que recogen.
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

7 ene. 2018

la importancia de un like

A los humanos nos gusta creernos en la cima de la "creación", complejos, indescifrables. Sin embargo, la sociedad de la información nos ha hecho enfrentarnos a una realidad bien diferente; somos más simples de lo que creemos y nuestra personalidad puede ser fácilmente desentramada por un algoritmo relativamente sencillo ¿Cómo de sencillo? No podemos competir en capacidad de almacenamiento ni de cálculo con una máquina y además debemos conformarnos ante la evidencia de que la frontera de lo que separa un ordenador de un cerebro cada vez es más difusa.  Martin Hilbert, profesor de la Universidad de California y asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso,  se ha atrevido a cuantificar nuestra simpleza (perdón, nuestra falta de complejidad) 5150 likes. Hilbert afirma que "Facebook sabe más de ti con 250 likes que tú mismo". 

Desde luego es una cuestión muy preocupante para nosotros y un negocio muy jugosos para aquellos que dominan los grandes caladeros de pesca -los usuarios que regalan su intimidad a cambio de un nuevo modelo de ocio- en los que se está el futuro de la humanidad y la conformación de un nuevo orden mundial.

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alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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