20 ene. 2018

De 1984 a Black mirror. El control no es una utopia

El control de los ciudadanos por parte de los gobiernos es un asunto que se ha convertido en obsesión. Como presagio de la que se avecinaba, Orson Welles lo reflejó en 1984 y Netflix lo llevó a la pantalla en Black Mirror (Nosedive. Pero con el desarrollo de las tecnologías digitales es algo al alcance de la mano de los gobiernos del siglo XXI.

China tienen previsto un sistema de reseñas para sus ciudadanos que en principio estará disponible en 2020 (aunque trabajan en el proyecto desde 2014), mediante el cual se podrán recompensar las buenas actitudes y castigar las malas. Los ciudadanos con malas notas podrán ver como se les prohíbe comprar billetes de tren o de avión. Y a partir de aquí, podemos debatir sobre cuál será el buen sistema para establecer puntuaciones ¿Un cuerpo de funcionarios que vigile las interacciones de la ciudadanía? ¿Un sistema abierto en el que todos voten a todos? ¿O caerán en las garras de un desalmado algoritmo? Pero otra cuestión que nos debe preocupar es ¿cuáles serán las buenas acciones y cuáles las malas? ¿Quién determinará esta escala de valores observables?  A priori  nos adelantan que comprar productos chinos, elogiar al régimen en internet o ser productivo en el trabajo dará puntos positivos. Por el contrario, opiniones contrarias al régimen o búsquedas dará puntos negativos... Una perspectiva optimista nos traslada a un mundo feliz, peros puestos a dudar del vecino, al que votaré y me votará, nos encontramos ante una caza de bruzas total donde se establecerán nuevas formas de relacionarse y nuevas vías de comercialización deresputaciones intachables.

Foto le Figaro
[fuente: Le Figaro tech & web]
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo


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