21 ene. 2011

Cuando la basura se destapa, huele toda la casa

Julian Assange sigue buscándose enemigos destapando sucias tramas. Un ex banquero suizo, Rudolf Elmer, ha entregado este pasado lunes a WikiLeaks los nombres de 2.000 clientes de entidades helvéticas que presuntamente han utilizado su secreto bancario para evadir impuestos en países como Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Elmer ha declarado en el diario Sonntag que "Los documentos muestran quienes se esconden detrás del secreto bancario para presumiblemente evadir impuestos".

Y al igual que pasó con Assange en diciembre, la fiscalia suiza ha ordenado la detención de Elmer, acusado de violar las leyes de secreto bancario de Suiza.

Una vez más, como si de una lucha marxista se tratara, vemos como los intereses de clase pasan por encima de las fronteras, aunque la verdadera internacional no une al proletariado ni al obrero, sino que son las clases poderosas las que se defienden entre ellas. La fiscaliza suiza no investiga, nunca lo hizo, a los que se amparan en el secreto bancario (un trabajador honrado no necesita estas argucias), sino en la persona que denuncia las irregularidades. Y eso que este caso se trata de una presunta democracia madura. En el próximo post volveremos a habla de wikileaks y sus efectos en otro asunto de actualidad: la revolución tunecina.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nos están exterminando. Necesitamos guerreros pero están dormidos o lo que es peor, están encantados.

Notrec.

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