30 nov. 2011

El miedo al cambio

En los últimos 25 siglos el ser humano, como humano, como individuo, ha avanzado poco. Cinco siglos antes de Cristo ya se sabía que la Tierra era redonda y que giraba alrededor del Sol. Se conocía su diámetro y se intuía lo que se desconocía (dos casquetes polares, a pesar de la distancia) Luego, en un ejercicio de represión y manipulación de masas de una dimensión sin precedentes, se negaron todos estos hechos y durante otro motón de siglos, en nombre de dioses y diosecillos y a manos de sacerdotes o ayatolahs se impidió continuar esta tarea. 

En los dos últimos siglos esto comenzó a avanzar y la investigación científica progresó de manera exponencial, eso sí, amparada por el capita de los empresarios, lo que ha supuesto nuestra vida cotidiana acabe inundada de chismes y aparatejos. Por eso, tal y como comenzábamos diciendo, como individuos poco hemos avanzado, aunque como grupo notemos una importante transformación.

Pero a pesar de todo este marketing del consumo y de lo tecnológico, hay quien se resiste al cambio, aferrándose a lo “antiguo”, ignorando que lo antiguo es relativamente reciente y que, en la mayor parte de los casos, procede de una anterior “revolución”. En la revolución industrial se multaba a los carruajes que no eran tirados por caballos (En oposición  a la máquina de vapor) y los que rechazaban el tren argüían que por encima de las 50 millas/hora las células humanas se desintegrarían. 250 años después rodamos a diario con seguridad por encima de los 100km/h y volamos a casi 10.000 metros ¿tan difícil es aceptar que estamos en una era de cambios.

Pero a pesar de todo este marketing del consumo y de los tecnológico. En la revolución industrial se multaba a los carruajes que no eran tirados por caballos (En oposición  a la máquina de vapor) y los que rechazaban el tren argüían que por encima de las 50 millas/hora las células humanas se desintegrarían. 250 años después rodamos a diario con seguridad por encima de los 100km/h y volamos a casi 10.000 metros ¿tan difícil es aceptar que estamos en una era de cambios.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si bien es cierto que los avances tecnológicos contribuyen a que nuestra vida sea significativamente mejor no siempre van parejos a lo que llamamos progreso en sentido estricto.

La concepción que hoy en día tenemos de la industria y los avances en ingeniería debe cambiar radicalmente.

El planeta no puede aguantar los niveles de producción actuales y justo ahora hemos comprobado que la economía tampoco.

Desde la última revolución industrial la economía gira bajo la idea del consumir sin más ánimo que la propia activación continua de la misma, en un bucle en el que los deseos y necesidades de las personas no importan. Se ha demostrado que es una falacia insostenible el hecho de que para que la economía pueda rodar esta realidad deba permanecer imperante.

Ni el planeta, ni la economía ni el ser humano en sí mismo podrán soportar por mucho tiempo este modelo.

Algunos teóricos abogan por un sistema industrial, económico y de progreso similar al modelo natural en el que los desechos industriales sean la materia prima de nuevos proyectos del mismo modo con el que se establece la simbiosis entre invierno y primavera.

Es acuciante, es hora de reclamar un modelo industrial sostenible y un consumo responsable. Todos reclamamos una sociedad más justa y ecológica pero ninguno de nosotros estamos dispuestos a vivir bajo un paradigma diferente.

Digan lo que digan existe una enorme controversia entre el progreso industrial y tecnológico y el progreso socio-económico. Habida cuenta que la industria nace al servicio de la sociedad deberíamos cambiar de modelo y reubicar cada elemento en su justo lugar.

Llegan las navidades, saciaré mi ego comprando cosas inútiles que no necesito. Invertiré mi tiempo ganando dinero que me permita comprar estas nimiedades, se lo restaré a la satisfacción de mis deseos mayores, los más innatos, de mis necesidades como animal social. Por fin seré un elemento más de esta sociedad de destino decadente.

¿Por qué nos resultará tan difícil percatarnos de que nos engañan miserablemente?¿por qué nos gusta tanto des-humanizarnos?¿qué ha sido de homo sapiens?

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