26 jul. 2015

Convirtiendo el capital cultural en capital económico

La web 2.0, bajo la excusa de ser un espacio donde el usuario es el rey, con capacidad para consumir y producir al mismo tiempo, se nutre gratuitamente del  abnegado trabajo de millones de usuarios que, de manera altruista, regalan su creatividad a la red. En la mayor parte de los casos, el resultado de esta anónima labor digital, no merece la pena y queda oculta sobre océanos de bits nada más ver la luz. 

De todas maneras, a nadie importa. El sufrido creador cumple su sueño de hacer que su voz recorra Internet mientras que los grandes magnates de la información, aquellos que ceden "gratuitamente" sus servidores para que las voces anónimas tengan difusión, no tienen que realizar una gran inversión para proyectar sobre los usuarios esta ilusión de voz universal. Sin embargo, entre cientos de servicios gratuitos sin más valor añadido que el que pueda darle el usuario (Como ocurre con blogger), hay empresas que saben rentabilidad el sueño del prosumidor. Es el caso de TripAdvisor, cuyo objetivo último era ofrecer a los viajeros un foro de intercambio donde, de manera gratuita, podrían alojar sus experiencias, opiniones y recomendaciones a otros viajeros.  
De esta manera, el viajero disponía de una base de datos en primera persona, donde otros usuarios comentaba dónde ir, qué ver, qué comer y dónde dormir. Sin embargo, ante un proyecto utópico, cooperativo y colaborativo, se escondía un filón de negocio muy jugoso. Internet ofrecía al viajero la posibilidad de información  sin límites, pero regalaba a la empresa una minería de datos sin precedentes. Era la evolución tecnológicamente previsible de las famosas guías de trotamundos. Sin embargo ya no es necesario pagar exploradores o viajeros que redacten guías de los cinco continentes ya que ahora millones de internautas se ocuparían de hacer ese trabajo de manera más minuciosa, pues se puede editar hasta el más recóndito albergue o el chiringuito más perdido de manera fácil y sencilla. Todo un éxito de la cooperación ciudadana que es explotado de diversas maneras por la empresa concesionaria que "acoge" los contenidos. Se ofrece el valor editorial del creador, pues habrá tanto comentarios válidos como nefastos, pero a cambio se recoge el capital humano regalado por los usuarios. 

De este modo, TripAdvisor puede recomendar lugares imprescindibles, basándose en las opiniones de sus colaboradores.  No importa la calidad de las mismas, ni su contenido, ni su forma...  importa sobre todo su número. TripAdvisor se ahorra así todo el trabajo de campo, lo que sería la faceta más costosa del modelo previo.  Un  negocio redondo: se elimina  gran parte de la inversión inicial y se recoge infinitamente más información de la que se obtenía con el formato anterior. 

Los gerentes de restaurantes y hoteles pierden el sueño por la placa de recomendado en tripadvisor como ocurría antes con la placa de le guide routard. Viene a ser en el turismo low-cost lo que las estrellas michelin  en un escalafón superior. Y los que aún no tienen la codiciada placa, se conforman con un "ya estamos en tripadvisor", aunque cuenten con una sola opinión, escrita por el hijo del patrón o por uno des sus camareros.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo



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