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25 mar 2018

Cambridge Analytica, o cuando todo se nos va de las manos

Es una pequeña cuota de mercado, pero aún así son miles de millones de búsquedas al mes” “¿Qué pasa si un determinado candidato recibió más visitas ¿y si ese candidato fue William Conway?”

En House of Cards, Will Conway mantiene una dura campaña contra Frank Underwood, y utiliza el navegador Pollyhop que no sólo registra y pone en bandeja de oro los jugosos intereses de los usuarios (votantes a fin de cuentas), sino  que sirve información adulterada con el propósito de modificar las intenciones de voto de una segmento social tan determinado como determinante Este sujeto lo analizábamos en diciembre de 2017 en el post ¿Somos todos iguales antes los ojos de Facebook? 

Sin embargo, recurriendo al manido tópico de que la realidad supera a la ficción, en los últimos días los medios de comunicación se han hecho eco del escándalo de Cambridge Analytica. Christopher Wylie, un joven científico de datos de 28 años ha confesado cómo la empresa para la que trabajaba, Cambridge Analytica, puso en funcionamiento una herramienta que analizó los perfiles psicológicos de cincuenta millones de usuarios, lo que les ayudo a crear una serie de perfiles sociales y a partir de ahí pudieron diseñar campañas de marketing ad hoc, casi personales para recabar su voto, lo que toda probabilidad ayudó a que Trump acabara ganando las elecciones de 2016.  

Y lejos de ser una masónica campaña de  Wylie, Mark Zuckerberg tuvo que comparecer ante el Congreso de EEUU y declaró que "Cometimos errores y hay que hacer más cosas. Hubo una brecha de confianza entre Facebook y la gente que comparte los datos y espera que la protejamos. Lo tenemos que arreglar.".

Avanzamos sin duda hacía una época en la que la supremacía digital se impondrá de manera incuestionable sobre las capacidades humanas. Y no es que la tecnología sea la causa de la degradación de la humanidad, sino que, como de costumbre, las herramientas más poderosas acaban en un circulo limitado de explotación y su control recaerá en una pocas manos de tal manera que más que un cambio real de la sociedad, no encontramos ante un burdielano modo de reproducción social y perpetuación de las estructuras y los medios de control de masas. 
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 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

25 dic 2008

Los tiranos se obsesionan con Internet

Más de mil millones de personas usan cada día Internet para comunicarse y buscar información. Decenas de Gobiernos buscan, mientras, la manera de controlarles.Internet es el icono de la Sociedad de la Información, y por eso se impiden el acceso a aplicaciones como YouTube o Google Maps. En entradas anteriores de este blog hablaba sobre el miedo de los gobiernos hacia la democarcia digital. El terror a perder su parte de pastel hace que el conocimiento suponga un enemigo potencial. No sólo los régimenes totalitarios, también las presuntas "democracias" ponen trabas a la información libre. China, por su parte, ostenta el triste récord de tener mayor número de personas encarceladas por ciberdisidencia: 52, de un total de 68 en todo el mundo, según RsF. Si tiramos de hemeróteca nos encontraremos con noticias tan escalofriantes como las siguientes:
* Reino Unido estudia censurar Internet: el Gobierno quiere que el sistema de clasificación de películas por edades se aplique en la red.
* Vietnam y Australia también censuran en Internet: el país asiático prohíbe 'blogs subversivos, mientras el oceánico bloquea el acceso a 10.000 sitios 'web'.
* 25 países ejercen la censura en Internet: un estudio de Harvard, Oxford, Cambridge y Toronto concluye que el control gubernamental de la Red está aumentando.
* Entrevista a Manuel Castells (sociólogo) "El poder tiene miedo de Internet"
Alfonso Vázquez Atochero
Ciberantropólogo

16 may 2018

El dilema de Zuckerberg

 Las páginas sociales no existen. Son vórtices de absorción de datos. Hace unos años se puso de moda un aforismo que afirmaba que si un producto es gratis el producto es el usuario; pero la semana pasada  L'Obs publicaba "le dilemme de Zuckerberg" en la que un ingeniero de FB afirmaba que  "si se supiera todo lo que sabemos de nuestros usuarios estarían aterrados". Por otra parte, hace unas semanas tratábamos en este blog los comentarios del gurú del 'big data' Martin Hilbert cuando afirmaba que Facebook sabe más de cada usuario  con 250 likes que el propio usuario. En resumen, un sitio web no ofrece recursos gratuitos: o nos ofrece publicidad a cambio o le ofrecemos nuestra intimidad o bien ambas cosas. Y cuando estos espacios adquieren dimensiones globales, con millones de usuarios, la cantidad de datos personales que llegan a almacenar es suficiente para hacer temblar los cimientos de la humanidad. Y no exageramos, basta con reflexionar sobres la consecuencias del terremoto de Cambridge Analytica 

Change no se queda atrás pero ataca a otro nicho de mercado: el de la solidaridad. Con la excusa de campañas solidarias y recogidas de firmas de apoyo, Change obtiene datos de los usuarios que  vende a posteriori. Como usuarios no nos queda más remedio que estar en constante alerta ante la incesante  capacidad de este tipo de empresas para camuflarse y reinventarse para apresar datos personales de sus usuarios. El peligro no está sólo en seres siniestros ocultos tras su pantalla dispuestos a robar los datos de de nuestra tarjeta bancaria, escondidos tras las lasas legislaciones de algunos lejanos países, el peligro también está en sociedades  registradas en Delaware. A fin de cuentas todo es minería de datos, y aquella empresa que mejor sepa extraerlos y venderlos, más éxito en el globalizado mercado digital. 
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 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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