20 jul 2016

tu cara es big data

Big Data y Deep Web son dos términos muy recurrentes en los últimos tiempos. A fin de cuenta, la red no deja de ser un universo de datos en el que, al igual que ocurre con el espacio exterior, gran parte del mismo pasa desapercibido para la mayoría de los usuarios. Sin embargo, con las herramientas adecuadas, esas ingentes cantidades de bits pueden dar un beneficio incalculable a quien sepa buscar. De hecho, existen programas formativos destinados a formar profesionales en estos campos, pues la trazabilidad de los usuarios como conjunto aporta una serie de análisis sociales aplicables a aspecto como el comercio, pues nuestras pautas de navegación, analizadas por el algoritmo adecuado, pueden reflejar qué cómo y cuándo compramos. Y este sería sólo un caso práctico más o menos inofensivo.

Pero la red sabe mucho de nosotros, más de lo que imaginamos. Y dependiendo de en qué manos caiga esa información, puede no ser, o ser, preocupante. No nos extraña que  las páginas que visitamos nos ofrezcan ofertas de viajes tras haber realizado una búsqueda sobre  una ciudad con atractivo turístico. Eso es sólo parte del precio que pagamos por un acceso "gratuito" a la información. Pero al igual que nuestro rastro es utilizado para fines comerciales, puede ser utilizado para cualquier otro. No es extraño que al hacer una entrevista de trabajo, el entrevistador sepa de antemano a qué dedica el tiempo libre o a quién vota su aspirante. Hacienda ha anunciado que rastrea hábitos de los ciudadanos para buscar defraudadores, lo que deja entrever que los gobiernos, aun democráticos, controlan la vida digital de sus administrados. 

El fotógrafo ruso  Egor Tsvetkov decidió comprobar el alcance de nuestro rastro digital  cruzando dos simples técnicas: hacer una foto en la calle a un desconocido y contrastar esta imagen con una herramienta de reconocimiento facial. El resultado es que  aproximadamente el 70% de las personas entre 18 y 35 años son reconocidas e inmediatamente la red arroja gran información sobre ella. Sin duda, esta noticia deja en entre dicho nuestra privacidad y debería hacer que nos replanteáramos qué datos personales exponemos en la red.
  
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

17 jul 2016

Cuando la inteligencia artificial carece de humanidad...

Cada vez confiamos más en la tecnología y le damos un papel más importante en nuestras vidas, y ese es un aspecto que hemos comentado en numerosas ocasiones en este espacio. La tecnología nos ayuda, pero a veces dejamos en sus  manos decisiones que deberían ser supervisadas por humanos. 

Cuando navegamos, recibimos un bombardeo publicitario contante. Esta publicidad no siempre es aleatoria. Las cookies almacenadas en nuestros dispositivos informan a los motores de inserción de publicidad quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Si hacemos una búsqueda sobre una ciudad, en días posteriores nuestra pantalla se llenará de anuncios de hoteles, vuelos o tiendas de ese posible destino. De igual manera, si en nuestra ciudad hay un espectáculo determinado, es posible nos aparezca información sobre el mismo de manera "espontanea". Nuestro rastro digital es registrado y vamos dejando por la red retazos de nuestro hábitos de consumo de manera inconsciente, y ese es uno de los precios que pagamos por el servicio recibido. 

Otras veces la publicidad estará relacionada con la información consumida por el usuario. Así, si leemos una noticia sobre  la etapa de hoy del Tour de Francia, es posible que en nuestra pantalla nos muestre publicidad sobre bicicletas o material deportivo. Sin embargo, esta publicidad generada automáticamente no siempre es efectiva. Y otras veces, dependiendo de según qué noticias, puede resultar fuertemente inconveniente o, como en el caso de hoy, macabra. Cuando el diario El País publicó el titular el recorrido del camión en el ataque terrorista, recogiendo información sobre el atropello multitudinario  llevado a cabo en la ciudad francesa de Niza  que acabó con la vida de  más de 80 personas, tras la noticia aparecía la publicidad de una empresa de transporte española (Grupo Carreras) mostrando el frontal del un camión. Evidentemente, se trata de una mera relación semántica, pero con un resultado nefasto, que debería haber sido evitado por los responsables de publicidad del periódico.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

13 jul 2016

¿Tienda busca cliente, cliente busca tienda o viceversa?

Internet ha revolucionado el mundo del comercio. Desde casa, a base de clics, el cliente puede acceder a los mercados mundiales, ya sea a los más exclusivos o a los más mundanos. Ya no hace falta ir a París a visitar Channel o Galeries Lafayette, pues quien pueda pagar sus inefables precios, no tendrá problemas para realizar su compra on-line y recibir el producto en casa. En el extremo opuesto, también triunfan los productos lowcost y cientos de páginas chinas llenan el mundo de baratijas tecnológicas o textiles

Sin embargo, los supermercados se resisten a abandonar la tradicional entrega de propaga en papel inundando los buzones de su radio de acción. Suelen compaginar el concepto analógico con apps adaptadas a los nuevas pautas de consumo, para que el cliente reciba cómodamente en su hogar una compra realizada plácidamente desde el móvil. En cualquier caso, y ante unos márgenes de beneficios  ajustados,  la cesta diaria, carente de glamour, obliga a las marcas a hacerse un hueco en el ideario consumista de sus potenciales compradores.


En un sector un tanto más exquisito que un carro lleno de detergentes  y alimentos, pero sin llegar a al extremo de Channel, encontramos a las páginas de saldos, como VentePrivée o Privalia. Espacios en lo que se ofrecen por campañas una serie de productos descatalogados. Está técnica obliga al consumidor a estar pendiente de los "chollos", con lo que ahora es el cliente el que busca tienda, y la tienda se relaja en tanto en cuanto no necesita ir detrás del cliente, siempre ávido a adquirir ese producto de que sólo quedan cinco unidades. Nuevos, nuevos tiempos, nuevas formas de vender y comprar pero las mismas técnicas para hacer que el cliente muerda el cebo.
 
  alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo
 
 

10 jul 2016

Dime en qué redes andas y te diré quién eres

Hace unas semanas hablábamos de las redes sociales bajo control en algunos países (Redes sociales bajo control, 19 jun. 2016). En el post oponíamos la decisión e Bolivia de controlar la redes sociales frente a la de Estados Unidos donde se proponía  considerar internet un espacio abierto y potenciar la neutralidad de la red. Sin embargo, nos sorprende ahora  la propuesta del organismo de aduanas y patrullas fronterizas de EU al Registro Federal  en la  que se solicita que los ciudadanos que vayan a entrar en el país deban informar de sus perfiles en medios sociales. Sin duda, un uso del big data al servicio de los gobiernos y una pérdida de intimidad de los ciudadanos. Por ello, más que nunca, cabe destacar la importancia de aquello que publicamos en la redes sociales. La red se convierte en repositorio donde almacenamos retazos de nuestra vida que en cualquier momento pueden condicionar una decisión, un trabajo o una entrada en EE.UU.  Nos dirigimos hacía una sociedad presuntamente cada día más abierta, pero donde el control se mantendrá más férreo y minucioso si cabe, subvencionado a  través de espacios de ocio donde los internautas reflejarán todas su intimidades, ofreciendo gratuitamente y sin pudor  un perfil psicológico y social  de las más completo.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

6 jul 2016

De safarí con tu móvil

Las nuevas tecnologías aportan innumerables beneficios a la sociedad y al mismo tiempo generan nuevos problemas.  Si además añadimos al rompecabezas dos realidades a ritmos diferentes pero convergentes en el tiempo y en el espacio, como son la humana, altamente tecnificada, y la natural, apacible inmersa en un proceso evolutivo mucho más pausado que el desarrollo tecnológico humano, la catástrofe está servida. Y no tiene que ser por mala fe o por afán de destrucción: pero hay amores que matan, y  las apps  de avistamiento de fauna salvaje, como trackingthewild son un buen ejemplo de ello.

Los turistas que visitan los espacios protegidos en África, deseosos de avistar animales salvajes, disponen de aplicaciones sociales en las que cuando un usuario localiza un ejemplar interesante, lo geolocaliza rápidamente y comparte es información con el resto de la comunidad. Esto hace que los usuarios que reciben la información rápidamente se dirijan hace el punto en cuestión. Con estructuras que no están preparadas para este tipo de persecuciones y la temeridad de los turistas ávidos de fotografiar un recuerdo con el que generar impacto en sus redes sociales, se puede generar el efecto contrario: la búsqueda del preciado recuerdo puede convertirse en un accidente o en el atropello de esa fauna que ha llevado al turista a desplazarse hasta ese país. Hapiloe Sello, responsable de Turismo de los parques nacionales de Sudáfrica, ha alertado del incremento de ilegalidades en los parques como pueden ser la velocidad, la congestión y atropello de animales por culpa de turistas.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

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