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10 oct 2017

Publicidad en Facebook: un dulce veneno

Facebook, al igual que cualquier otro espacio con pretensión de medio social, registra cada movimiento e interacción  de sus usuarios. Puro Big Data, una ingente y jugosa cantidad de información que  con las pertinentes acciones de minería de datos se puede convertir en una sustancial fuente de ingresos en publicidad.  Publicidad no siempre de fiar.  A diferencia de los medios tradicionales, una campaña en Facebook es relativamente barata. Y además de barata, concreta, pues la red, gracias a ese conocimiento de sus usuarios, hará que llegue a personas potencialmente interesadas. 

 A módico precio, 26 euros para un impacto de 18.000 usuarios, podemos publicitar nuestro negocio eligiendo  a qué tipo de usuarios queremos que llegue: sexo, ubicación,  profesión, personalidad... Hasta aquí todo normal. Pero, al ser una acción puramente mecánica con una supervisión lenta, este servicio  se convierte en un vivero de espacios al margen de la ley. 

Con una inversión relativamente baja, los 26 euros de publicidad más 10 para un dominio para usar de manera fugaz, un timador en un país con legislación más laxa en temas de comercio digital puede poner en marcha una tienda que publicite ordenadores o cámaras fotográficas que no existen o a precios anormalmente bajos. El proceso es sencillo, basta con comprar un dominio y clonar una web reconocida que usar como base para su negocio. Tras esta primera acción, lanza su campaña con un público objetivo interesado en la fotografía o que haya estado navegando por tiendas de ordenadores, y como nuestros movimientos  están registrados, Facebook disparará está publicidad engañosa a los usuarios que hayan hecho búsquedas, hayan dado me gusta o publicado estados relacionados con este hobby. 

Del lado del "cliente" aparecerá una publicidad auspiciada por  Facebook ofertando ese producto. Si bien es cierto que es difícil de creer que una tienda pueda  vender un portátil valorado en más de 1.000€ por poco más de 100, con que sólo un usuario muerda el anzuelo la jugada habrá merecido la pena. Si hay un segundo incauto, todo es beneficio. Y una vez puestos en marcha, poner en pie otra tienda con ofertas similares usando la misma estrategia, no es muy difícil. De hecho, un simple rastreo sobre el nombre de dominio registrado nos suele indicar que tienen dos o tres días de antigüedad. Acciones muy rápidas, recogida de beneficios de manera inmediata y en cuanto la campaña pierde fuerza, a por otra. 
 alfonsovazquez.com   
ciberantropólogo

17 jul 2016

Cuando la inteligencia artificial carece de humanidad...

Cada vez confiamos más en la tecnología y le damos un papel más importante en nuestras vidas, y ese es un aspecto que hemos comentado en numerosas ocasiones en este espacio. La tecnología nos ayuda, pero a veces dejamos en sus  manos decisiones que deberían ser supervisadas por humanos. 

Cuando navegamos, recibimos un bombardeo publicitario contante. Esta publicidad no siempre es aleatoria. Las cookies almacenadas en nuestros dispositivos informan a los motores de inserción de publicidad quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Si hacemos una búsqueda sobre una ciudad, en días posteriores nuestra pantalla se llenará de anuncios de hoteles, vuelos o tiendas de ese posible destino. De igual manera, si en nuestra ciudad hay un espectáculo determinado, es posible nos aparezca información sobre el mismo de manera "espontanea". Nuestro rastro digital es registrado y vamos dejando por la red retazos de nuestro hábitos de consumo de manera inconsciente, y ese es uno de los precios que pagamos por el servicio recibido. 

Otras veces la publicidad estará relacionada con la información consumida por el usuario. Así, si leemos una noticia sobre  la etapa de hoy del Tour de Francia, es posible que en nuestra pantalla nos muestre publicidad sobre bicicletas o material deportivo. Sin embargo, esta publicidad generada automáticamente no siempre es efectiva. Y otras veces, dependiendo de según qué noticias, puede resultar fuertemente inconveniente o, como en el caso de hoy, macabra. Cuando el diario El País publicó el titular el recorrido del camión en el ataque terrorista, recogiendo información sobre el atropello multitudinario  llevado a cabo en la ciudad francesa de Niza  que acabó con la vida de  más de 80 personas, tras la noticia aparecía la publicidad de una empresa de transporte española (Grupo Carreras) mostrando el frontal del un camión. Evidentemente, se trata de una mera relación semántica, pero con un resultado nefasto, que debería haber sido evitado por los responsables de publicidad del periódico.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

10 ago 2013

Responsabilidad social de la publicidad

Siguiendo con la temática del post anterior, retomamos el tema de la publicidad. En esta ocasión, divagaremos sobre la responsabilidad social de las agencias. El informe Pisa, "auditoría" educativa externa realizada por una ong tan altruista como es la ocede (organización para la cooperación y el desarrollo económicos), gusta de mostrar las carencias en áreas lingüísticas y matemáticas del alumnado español. Esta prueba inconexa es utilizada con saña por otras "respetables" instituciones como la ceoe, a la hora de buscar el desprestigio del sistema educativo español.  

Sin embargo, cabe determinar si la responsabilidad sobre las habilidades gramaticales y aritméticas de nuestros jóvenes discentes recae únicamente sobre la institución escolar o habría que mirar también en otras sectores sociales, educadores subsidiarios de segundo orden, como puede ser la televisión, la prensa o la propia publicidad. Como ejemplo extremo podemos tomar esta valla publicitaria, en la que con sólo diez palabras, se han cometido tres errores gramaticales u ortográficos. No sabemos si el publicista superó escuela, instituto y universidad con las presentes aberraciones o si por el contrario fue victima de un corolario de docentes analfabetos. 

Sea como fuere, cuando una empresa invierte una cantidad importante de dinero en una campaña publicitaria, que menos que contratar a alguien con un mínimo dominio del idioma para hacer una corrección de estilo. 
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

5 ago 2013

Publicidad: El riesgo de elegir un buen nombre

Cuando el señor Tan Dao Vien montó su restaurante oriental en París  no pudo imaginar lo curioso que sonaría su nombre en el país vecino. Aún así, se trata de un negocio local y el nombre en el país huésped no da el juego que produce en español. 

Pero en mercados globales, con grandes distancias idiomáticas y culturales entre países productores y consumidores, es más fácil que se produzcan estas bromas lingüísticas. Ocurre a menudo en el mundo del automóvil. Cuando Mitsubishi lanzó su Pajero, en referencia a Leopardus pajeros o gato de las pampas, no podía imaginar que el término en los países hispanos era malsonante. A veces, la trampa es fonética, como ocurre con el Audi Q3 [cutre], cuyo nombre en español echa por tierra la imagen de prestigio dada por la marca alemana. Tampoco se quedaron cortos en Nissan al lanzar el Moco y los casos se repiten, como ocurre con el Mazda Laputa Lamborghini Reventón, Lancia Marica o Kia Borrego.

Sin embargo, a pesar de estos trapiés que las marcas suelen enmendar a posteriori, cabe plantearnos, en una sociedad moderna y madura, la responsabilidad que la agencias de publicidad tienen sobre las campañas que lanzan, aunque este caso lo trataremos esta próxima semana en el siguiente post.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo 

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