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29 ene 2020

¿Hay que alejarse de las redes sociales?

Las redes sociales ocupan nuestras vidas y dedicamos a ellas  un vasto tiempo cada vez menos cuantificable. ¿Hay que alejarse de las redes sociales? Tristam Harris, antiguo trabajador de Google tiene claro que la respuesta a esta cuestión es afirmativa sin paliativos. Harris afirma que Internet ha pasado de expandir la mente humana a secuestrarla, fomentando la estupidez colectiva y, aunque esto daría para otro largo debate, socavando la democracia. Esta idea  refuerza la teoría de Umberto Eco de los idiotas en red (junio de 2015), que ya hemos tratado en varias ocasiones: "las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios."

Pues ante esta tesitura Harris también ha dado la voz de alarma uniéndose a los que previamente han alertado de la necesidad de un cambio a la hora de consumir - y regalar- datos. La lucha contra las grandes corporaciones, como la mastodóntica Google de la cual procede Harris, no es tarea fácil. Sin embargo  ha puesto su granito de arena constituyendo la  fundación Centre for Humane Technology en 2019 para generar conciencia sobre los peligros de este fenómeno y la necesidad de aprovechar mejor el tiempo. Para él, Apple y a Google son los bancos centrales de la economía de la atención, pero es consciente de que el problema no se resuelve con referirse a ellas como malvadas, porque también proveen servicios beneficiosos.

 alfonsovazquez.com
  ciberantropólogo


30 oct 2018

Cuando los robots indigestaron el capitalismo

En la paradoja robótica establecíamos un debate acerca de quién podría consumir si los robots desplazan al proletariado de la escala productiva y este colectivo deja de recibir salarios que le permitan adquirir vienes y servicios. En este caso, los robots, inicialmente diseñados para liberar al ser humano de  las tareas más pesadas y fatigosas,  acabarían encargándose de todas las tareas más repetitivas en los más inimaginables sectores, desplazando a la mano de obra no cualificada. En otros casos, podrían ser los perfectos ayudantes de profesionales insustituibles: el piloto automático ayuda al piloto, los robots de cirugía ayudan a los cirujanos para las operaciones más precisas, mejorando la intervención humana aún a pesar de necesitar, de momento, de la experiencia de una persona cualificada para la toma de decisiones.

A partir de 2020 el fabricante de pantalones Levis pondrá a disposición de un clientes un servicio vía web en la que desde casa se podrá configurar y personalizar hasta el máximo el proceso de producción de unos vaqueros. Una vez realizado el proceso de diseño por parte del cliente, un sistema robotizado cortará y coserá los nuevos pantalones, reduciendo al máximo  la intervención humana.  A partir de aquí podemos establecer la siguiente reflexión: si los puestos de producción básicos -que son los que dan empleo a la mayoría de la sociedad- desaparecen  ¿cómo obtendrá dinero para comprar toda esa producción robotizada  esa gente que ha visto como sus situación laboral se desvanecía precisamente por la implementación de un sistema robotizado?
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

22 ene 2017

La paradoja robótica

Las revoluciones y el progreso siempre ha provocado entusiasmos y rechazos. Cuando Gutenberg adaptó la imprenta  a las necesidades europeas, los copistas debieron sentirse muy dolidos con el diabólico invento. De la misma manera, el ferrocarril metería el miedo en el cuerpo a aquellos que se dedicaban al transporte de mercancías y personas con tecnologías de tracción animal. Siguiendo esta correlación, podríamos incluir numeroso ejemplos. Sin embargo, los procesos tecnológicos llegan, se comercializan y se quedan con nosotros hasta que son sustituidos por un sistema más moderno Y así ha evolucionado la historia de la humanidad. Y no parece que volver hacia atrás sea una solución aceptable: iluminarnos con velas, cocinar en la hoguera o desterrar la lavadora no son planes a corto-medio plazo en los hogares medios de occidente.

Cuando la industria comenzó a usar sistemas robotizados, los procesos más complicados, precisos  o pesados comenzaron a prescindir de mano de obra humana. En principio, analizando la situación desde un punto de vista optimista, se podría vislumbrar una sociedad desarrollada con un nivel de vida más elevado y donde el trabajo más duro sería realizado por máquinas, reservando el ocio y esparcimiento para los humanos. Aldous Huxley coqueteó con esta idea en su obra un mundo feliz, donde el trabajo vendría  ser algo así como un entretenimiento, por no ser necesario el esfuerzo humano en su utópica sociedad.
La Oficina de Inventos está atestada de planes para implantar métodos de reducción y ahorro de trabajo. Miles de ellos. —Mustafá hizo un amplio ademán—. ¿Por qué no los ponemos en obra? Por el bien de los trabajadores; sería una crueldad atormentarles con más horas de asueto. Lo mismo ocurre con la agricultura. Si quisiéramos, podríamos producir sintéticamente todos los comestibles. Pero no queremos. Preferimos mantener a un tercio de la población a base de lo que producen los campos. Por su propio bien, porque ocupa más tiempo extraer productos comestibles del campo que de una fábrica.
Sin embargo, el sistema capitalista está lejos del concepto social puesto en valor por Huxley: En el siglo XXI las empresas mandan, y algunas más que muchos gobiernos.  Y no se les podrá forzar a que su producción  sea redistribuida ente la población, pues su objetivo, legítimo por otra parte, es el lucro. En busca de ese lucro indagarán en las acciones que le permitan rentabilizar su actividad y la robotización en un factor decisivo para conseguir este objetivo. A fin de cuentas,  tras una inversión inicial, el trabajador cibernético  es más preciso y efectivo, no descansa, no se pone enfermo y no se queja. En algunos casos, los robots pueden ayudar a profesionales cualificados, como podría ser un cirujano en un delicada operación o un piloto de avión que se deja ayudar por el sistema de navegación automático de su aeronave.

Pero a medida que descendemos en la jerarquía laboral y nos acercamos a trabajos menos cualificados, la mano humana cada vez se hace más prescindible. Hay muchos procesos laborales claramente mecanizables: todo tipo de robots industriales, cajeros, autoservicios... y hasta camareros de fast-food. Así, McDonals prevé aligerar sustancialmente su plantilla  con la implementación de maquinas expendedoras. La estrategia, a priori, parece no encontrar resistencia, pues se aumenta la producción y se reducen los gastos. Sin embargo, si la industria continúa su proceso de robotización y prescinde masivamente de la mano de obra no cualificada -mayoritaria por propia definición en cualquier sistema cultural- ¿Quién podrá consumir toda esa producción? ¿Quién será responsable de regularizar esta situación? ¿Es infinito el crecimiento o nos encontramos a las puertas de un colapso del  sistema productivo? ¿Se generará una sociedad aún más polarizada económicamente?
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo


11 ene 2017

Enanos a hombros de gigantes

¿Está la tecnología transformando nuestro cerebro? ¿Es capaz el exceso de información de sobreestimular nuestro sistema nervioso por encima de sus límites? ¿Sufrirán los niños nacidos en la revolución tecnológica las consecuencias de sus hábitos cibernéticos?

Hace entre 10.000 y 15.000 años éramos aún cazadores recolectores enfrentándonos a un proceso de sedentarización brutal y sin precedentes. Desde entonces no hemos parado de evolucionar y utilizar tecnologías que con cada generación aumentaban su complejidad. El ser humano ha ido absorbiendo con naturalidad y normalidad estos avances paulatinos. De hecho, la adquisición y  dominio del lenguaje escrito debió suponer para los cerebros de nuestros ancestros un nivel de estrés similar al que está suponiendo la adaptación a las tecnologías telemáticas. El mismo hecho de utilizar la comunicación oral y el lenguaje articulado supusieron una serie de transformaciones sin precedentes de la que no nos arrepentimos, si no que  aceptamos con naturalidad como algo propio de nuestra especie.

Por otra parte, la tecnificación no deja de ser un cambio más dentro de un proceso socioevolutivo multidimensional, y no es necesariamente el más perjudicial. Por primera vez en la historia de la humanidad, homo sapiens es capaz de conseguir todas las calorías que  desee sin necesidad de invertir ninguna energía para ello. Esta situación ha generado una proporción de obesidad preocupante en occidente en términos estadísticos. En consecuencia podríamos  y deberíamos preguntarnos, antes de cargar tintas contra la transformación cibernética ¿Es más perjudicial el uso de tecnologías de la información que la obesidad o la contaminación? 

Como parte de un constructo cultural, nos vemos obligados a asumir una serie de compromisos a cambio de unos servicios. Y si queremos formar parte del sistema, algo incuestionable al no existir dentro del sistema cultural occidental vías de subsistencias ajenas al propio sistema mayoritario, debemos jugar dentro del mismo utilizando las reglas y códigos comunes. Ni más menos. Así pues, en una sociedad digital, partiremos de mejores opciones de competitividad, puro darwinismo social, en tanto en cuanto dominemos los códigos sociales. Y dominar el mundo digital es una apuesta insoslayable.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

25 dic 2016

Hasta que el óxido nos separe

Que la robótica despierta pasiones no es algo que nos extrañe, pero que  lo haga hasta el punto de provocar enamoramientos entre humanos y sistemas cibernéticos  es algo cuando difícil de creer. Al menos de momento y dentro de los límites actuales de la tecnología de consumo. Sin embargo, salvadas estas limitaciones coyunturales y amparado en licencias creativas y artísticas, el mundo del cine ha recurrido en más de una ocasión a este punto de partida. Como ejemplo, la película Her, dirigida por Spike Jonze y estrenada en 2012, cuenta la historia de un escritor solitario, encarnado por Joaquin Phoenix, que se enamora de un sistema operativo super inteligente, a quien pone voz Scarlett Johansson. A partir de esta premisa de partida, cabe sin duda plantearse una serie cuestiones que puedan rondar entorno al aura digital en el que vivimos sumergidos ¿Dónde está el límite entre lo físico y lo lógico, entre lo digital y lo analógico? ¿Puede llegar a tener sentido un vínculo más próximo entre hombre y máquina?

Pero no nos engañemos ni tratemos de poner límites escudándonos en sintaxis sociales previas a la revolución digital. La idea, al ritmo que avanza la tecnología, no es tan descabellada. A fin de cuentas la Unión Europea está barajando la idea de que los robots sean unos contribuyentes más y coticen al estado del bienestar. Por lo tanto, y aceptando el papel de cuasi ciudadano de estas creaciones ¿podríamos denegar, llegado el caso, la unión civil entre un humano y un humanoide? Algunas páginas francesas de  entretenimiento difundían hace  unos días la noticia de una chica francesa de 29 años, Lily, que afirmaba que estaba enamorada de su robot, al que conocía mejor que a ninguna otra persona tras haber convivido un año. Es difícil contrastar la veracidad de la información, pero sin duda nos sirve como punto de partida para la idea planteada en este post.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

30 sept 2016

Yo, robots contribuyente.

Homo sapiens es ciborg por naturaleza. Quizá sea esta una de las principales diferencias respecto al resto de formas de vida existentes en el planeta Y es que la evolución de los seres humanos está ligada al uso de distintas tecnologías y herramientas. Somos ciborgs  desde nuestros orígenes, hasta en las más idílicas cosmogonías. En la actualidad, la investigación en inteligencia artificial está construyendo escenarios totalmente robotizados, lo que ha generado  esperanzas y desasosiegos, voces de optimismo y rechazos profundamente ludistas.

Aunque la investigación y el desarrollo de estas tecnologías recae principalmente en sociedades privadas, los gobiernos no han permanecido ajenos al fenómeno, y la  Unión Europea, a través de un borrado hecho público por  su Comisión, pretende que algunos de estos ingenios tecnológicos, al menos los más sofisticados,  sean considerados personas electrónicas y que coticen a la seguridad social. El tema puede ofrecer cierta controversia, pues, aunque las administraciones  argumenten que la implantación de sistemas robotizados crearán desempleo, los fabricantes de estos ingenios podrían  llegar a plantear que sea la propia seguridad social la que ofrezca "asistencia sanitaria electrónica" a estos personajes. Un debate apasionante, sin lugar a dudas.
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

26 oct 2014

La rae se digitaliza

La Rae no es una institución conocida precisamente por su espíritu reformador y progresista. Sin embargo, en estos días ha editado la 23º edición de su diccionario. Y en plena era digital, lo hace con un tomo de casi 2400 páginas, si bien mantiene el buscador de palabras en su página web y existen apps que nos facilitan la consulta del diccionario normativo si tener que desembolsar los 99 €uros de precio de mercado. Eso sí, con acceso momentáneo a la 22ª edición y sólo a algunos avances de la 23ª. Como ya adelantábamos esta primavera (cíborg, 30 de abril de 2014), se incluyen palabras relacionas con las innovaciones tecnológicas y la sociedad red. 

Además de la citada ciborg, destacamos la inclusión, como no,  de internet como red informática mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre computadoras mediante un protocolo especial de comunicación. Ya se acepta dron (dispositivo aéreo) o tuit, tuitear y tuitero (relacionadas con el mundo del mensaje corto). En una sociedad deseosa de eliminar los engorrosos cables, se acoge con alegría que wifi forme parte del uso lingüístico reglado. También se incorpora,  biper, como aparato que recoge llamadas  y mensajes, aunque si bien este dispositivo tuvo bastante popularidad en los 80, en la actualidad no se usa. No podían dejar fuera el término friki, hácker, intranet, red social, bloguero, chat, hipervínculo, usb, sms o pantallazo. Asimismo se han añadido acepciones tecnológicas a términos ya existentes y liberar  puede referirse a desbloquear un dispositivo móvil, definición ahora alude a la calidad de imagen de ciertos dispositivos, migración es el proceso de cambio de un sistema o dispositivos a otro, tableta es un dispositivo informático, buscador es un programa para localizar información en internet,  y nube un espacio de almacenamiento en linea. Igualmente se prodigan los académicos con el mundo del cine y la comunicación audiovisual, acogiendo vocablos como cameo o precuela. Por otra parte, términos como ebook no aparecerán a la esperara de se extienda el uso de libro electrónico y las famosas selfies serán denominadas autofotos. Palabras como link o clicar no han pasado el corte de los académicos y han quedado en la lista de espera de cara a próximas revisiones. Tampoco lo han hecho los nombres de dos pilares la sociedad de la información, como son Google y Facebook (a pesar de las referencia a Twitter)

Sin embargo, a pesar del tiempo que se han tomado para ello, las definiciones son, a veces, más que discutibles, por su pertinencia, su retraso o su comprensión ¿Podría alguien no introducido en el fenómeno digital, llegar a entender el significado de Tuit, si nos dicen que:
" Tuit. m. Acción y efecto de tuitear. Tuitear. intr. 1. Comunicarse por medio de tuits"
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

30 abr 2014

Cibor

La RAE, que tantos vocablos polémicos ha aceptado en los últimos tiempos (almóndiga, asín, murciégalo), ha sido siempre reacia a incluir términos de carácter tecnológico. Si embargo, poco a poco, la decimonónica institución se lanza y nos sorprende. De cara a a su edición vigésima tercera edición incluirá cíborg, definiéndolo como ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos. De todas maneras, cabe destacar que cibernético ya estaba incluido.

Al margen de la RAE, el cíborg puede ser entendido  en una doble dimensión:
- un ser humano con dispositivos tecnológicos integrados en su cuerpo, a fin de mejorar algunas virtudes o sentidos.
- Un ser robótico que va adquiriendo sentimientos o cualidades humanas.

La primera variable está en proceso, gracias a los avances de la medicina y la tecnología. La segunda, de momento, es fruto de la ciencia ficción. Por ello, debemos defender la inclusión de cíbor en la RAE, por representar una realidad tecnológica y social en desarrollo en nuestro tiempo.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo
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1 sept 2012

Aplicaciones cyborg en el ámbito médico


Dianne Ashworth era prácticamente ciega a causa de una enfermedad hereditaria. Gracias al equipo de investigadores de Bionic Vision (http://www.bionicvision.org.au/) ha vuelto a disfrutar de una visión rudimentaria basada en luces y contrastes.

Mediante una intervención quirúrgica se le introdujo un dispositivo capaz de transformar imágenes en impulsos nerviosos. Un mes después, pasado el pertinente tiempo de cicatrización, encendieron el dispositivo. El aparato otorga una visión moderada. Permite distinguir contrastes de luz y contornos de objetos oscuros.

Aunque aún falta mucho por hacer, es un avance importantísimo que, sin duda, marcará un hito en la aplicación de prótesis sensitivas. El camino hacia la integración máquina-serhumano ha comenzado. Un ejemplo más de como la tecnología puede estar al servicio de la humanidad.

alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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