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3 feb 2020

Adicción a la atención

En el último post hablábamos de como Tristam Harris, antiguo trabajador de Google y ahora la  fundación Centre for Humane Technology afirmaba que Apple y  Google son los bancos centrales de la economía de la atención.


En la  misma línea Marta Peirano  ha publicado "El enemigo conoce el sistema" (Editorial Debate) donde  habla de la manipulación de ideas y las sinergias de las influencias en este nuevo  ecosistema de la economía de la atención genera. Peirano declara que "Somos menos felices y menos productivos que nunca porque somos adictos" Y mantiene que esta adición procede  de la incertidumbre  ·El que no sepas si vas a tener premio, castigo o nada, hace que te enganches más deprisa." Y si el problema es preocupante en adultos, lo es aún más en los más jóvenes, menos críticos y más vulnerables antes esta invasión tecnológica:  Un niño que no tiene una pantalla se aburre. Y un niño aburrido, molesta, si tú no estás dispuesto a interactuar con tu hijo, porque a lo mejor prefieres estar haciendo otras cosas.

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 alfonsovazquez.com
  ciberantropólogo

29 ene 2020

¿Hay que alejarse de las redes sociales?

Las redes sociales ocupan nuestras vidas y dedicamos a ellas  un vasto tiempo cada vez menos cuantificable. ¿Hay que alejarse de las redes sociales? Tristam Harris, antiguo trabajador de Google tiene claro que la respuesta a esta cuestión es afirmativa sin paliativos. Harris afirma que Internet ha pasado de expandir la mente humana a secuestrarla, fomentando la estupidez colectiva y, aunque esto daría para otro largo debate, socavando la democracia. Esta idea  refuerza la teoría de Umberto Eco de los idiotas en red (junio de 2015), que ya hemos tratado en varias ocasiones: "las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios."

Pues ante esta tesitura Harris también ha dado la voz de alarma uniéndose a los que previamente han alertado de la necesidad de un cambio a la hora de consumir - y regalar- datos. La lucha contra las grandes corporaciones, como la mastodóntica Google de la cual procede Harris, no es tarea fácil. Sin embargo  ha puesto su granito de arena constituyendo la  fundación Centre for Humane Technology en 2019 para generar conciencia sobre los peligros de este fenómeno y la necesidad de aprovechar mejor el tiempo. Para él, Apple y a Google son los bancos centrales de la economía de la atención, pero es consciente de que el problema no se resuelve con referirse a ellas como malvadas, porque también proveen servicios beneficiosos.

 alfonsovazquez.com
  ciberantropólogo


12 nov 2018

¿A quién juzgar cuando algo falla en las redes?

Los medios sociales son capaces de diluir  las fronteras entre lo público y lo privado de una manera inimaginable hasta ahora. El móvil, perfectamente competente para  aislarnos del mundo próximo, es capaz de presentar, justo detrás de la intimidad de nuestra pantalla, una ingente una humanidad -humanizada o deshumaniazada, valga la tautología- úbicua y desterritorializada.  Ante tal avalancha de socialización no siempre somos capaces de responder de manera seria, sensata y coherente. Y posiblemente sean los más jóvenes, aquellos que a priori podrían estar más acostumbrados a las tecnologías digitales, los más sensibles  y débiles ante la amenazas que podrían esconderse ante esta multitud de desconocidos ávidos de nuevas relaciones. Porque, seamos sinceros, el lobo sigue siendo un lobo para el hombre (y más aún para la mujer, pues ellas están aún más expuestas) y tras una tecnología de reciente aparición, llegada para hacernos la vida mas sencilla - y para el lucro desmedido de las compañías que la explotan- hay millones de seres humanos , que encarnan lo mejor, pero también los más cruel y perverso de la condición humana. 

A través de nuestros móviles podemos establecer una barrera comunicativa con los más próximos físicamente pero una cercanía pasmosa con los más distantes en el espacio. Y tras estas interacciones digitales podremos encontrar múltiples peligros escondidos tras las más diversas formas. Es difícil establecer un sistema infalible cuya protección sea total, al igual que también  es complicado este extremo en la vida física. Es decir, igual que hay personas más expuestas al peligro en la calle, hay personas que están más expuestas que otras en las redes sociales. Y a veces se da la cruel situación de que una persona en peligro en su entorno próximo sigue viviendo un infierno cuando coge su móvil.

El peligro puede estar en cualquier lado, es mutante, a veces es difícil de ver y otras veces complicado  salir de una situación que se convierte en un círculo vicioso. En Mirones en Internet, el dilema de Nerve (25 de abril de 2017) tratamos este extremo.  A veces el problema no es la agresividad, sino la pasividad del entorno. Otras veces la raíz del problema  es etérea aunque se condensa sobre algunos individuos que absorben la energía negativa como un vórtice maldito que les impide salir ¿Y a quién culpar cuando todo sale mal? Un padre francés culpa a Youtube, WhatsApp y al Estado francés del suicidio de su hijo de de 14 años tras jugar al 'Momo Challenge' El concepto no es nuevo, pero las formas se reinventan.  Al igual que ocurrió hace unos meses en Rusia  con el reto de la ballena azul donde los jóvenes eran  desafiados a ir superando pruebas hasta llegar al suicidio, en 'Momo Challenge' una red de extorsión  chantajea a su victimas hasta llevarlas a situaciones extremas ¿se puede culpar a las plataformas digitales de estos desvaríos ?

Evidentemente es complicado actuar sobre los gigantes de la comunicación, tanto desde el punto de vista legal -demasiadas jurisdicciones afectadas- como desde el punto de vista ético -las redes son simples herramientas, positivas si el uso es correcto, nefastas si no sabemos el poder de lo que tenemos entre manos-. Si partimos de la neutralidad de la herramienta en tanto en cuanto victima y victimario parten de la misma ventaja -que es el acceso a las misma tecnología-, nos encontramos ante dos actitudes muy distintas ante la pantalla: la ingenuidad del adolescente y la sociopatía de los que aprovechan esta debilidad para alcanzar sus perversas metas.  Y también cabe destacar como afecta de manera subsidiaria la desidia o ignorancia de esos padres que no fueron capaces de entender la problemática que estaba viviendo su hijo. Afirmar que "nos creíamos felices y a salvo en el campo" e intentar culpar a Youtube, WhatsApp y al Estado francés del suicidio son dos posiciones que chocan frontalmente y destapan una intencionalidad de externalizar errores.

De nuevo, educación y formación son cruciales, y dejar que un niño  crezca solo delante de la pantalla es evidentemente arriesgado e irresponsable. La red, en tanto espacio habitado por humanos, no se ve libre de los bajos instintos y las malas intenciones. Por ello, en la red al igual que en la calle, es necesario extremar las precauciones. Y tener siempre en cuenta el axioma de que si no lo haces en la calle, no lo hagas en la red puede evitarnos más de un problema.  
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

4 abr 2018

Vida digital ¿uso o dependencia?

Un mujer llamada Nasim Aghdam  ha provocado un tiroteo en la sede de YouTube, donde ha herido a tres personas Posteriormente se ha suicidado. Parece ser que el popular portal de vídeos censuró en algunas ocasiones algunos de los contenidos que la usuaria subía su canal, lo que provocó el enfado de esta por el dinero que dejaba de ganar.   

Las redes sociales pueden ser útiles en algunos casos y con determinados usos, pero no es menos cierto que han provocado una sensación de dependencia casi pandémica en la que todo vale pero nada pasa si no es es los medios sociales. Pero a fin de cuentas, estos medios de comunicación no dejan de ser un producto de consumo y es responsabilidad de los usuarios su buen uso. 

 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

31 ene 2018

Síndrome FOMO (Fear Of Missing Out), la sensación de perderse algo

La redes sociales nos han acostumbrado a la inmediatez ubicua. Con un smartphone en el  bolsillo y un par de cuentas en la red que más se adapte a nuestras necesidades (dependiendo de nuestra edad y nuestro lugar de residencia) damos por hecho que nos mantendremos informados acerca de aquello que más nos interese. A tiempo real, una señal de alarma de nuestro dispositivo nos pondrá en alerta para que accedamos  a la pantalla y adquirir esa nueva perla de información: un gol de nuestro, equipo, un nuevo caso de corrupción del partido gobernante, un directo de un amigo...

Algunas redes más que otras favorecen  la inmediatez. Si bien Facebook es un almacén de vestigios que hasta nos recuerda que  hace 7 u 8 años, tal día como hoy hacíamos tal o cual cosa, otras redes como Twitter presentan un timeline vertiginoso, aunque ofrece un espacio maravilloso para hacer minería de datos y retrotraer incoherencias pretéritas ( y de esto sabe mucho el periodismo político). Por otra parte, el público juvenil y adolescente se inclina por redes efímeras, como Snapchat o Instagram, donde se hacen, si se quiere, contribuciones con fecha de caducidad, limitación de visionados y transmisiones en directo que o se ven en el momento o se pierden para siempre.  Esto puede  generar un cierto grado de dependencia y hasta una obsesión por una conexión permanente para no perder nada de lo que pasa en nuestras redes. 

Y como nos gusta poner nombre a todo, últimamente se ha acuñado el término fomo, que representa esa sensación de agobio ante la posibilidad de perderse algo en nuestras redes. El Oxford English Dictionary recoge ya desde su edición de 2013 la nueva palabra. No sabemos cuándo la palabra  sera asimilada por el público hispanoparlante y si la RAE la incluirá en próximas ediciones.

alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

13 ene 2018

¿Son fiables las reseñas?

Hace unos días hablábamos del potencial de Facebook y de otras redes sociales para modificar acciones y emociones de sus usuarios, lo que podría condicionar desde la forma de comprar hasta la propia cesta de la compra. También podría llegar a afectar a otros aspectos más sensibles, como la intención de voto, cuestión nada baladí y más habida cuenta de que  Zuckerberg, magnate del like, no ha ocultado su intención de llegar a la casa blanca cuando su edad se lo permita . Pero el poder de la persuasión en  los medios digitales no es una cuestión al alcance de unos poco privilegiados, sino que es una faceta abierta a todo aquel que sepa dominar estos intangibles escenarios.

Oobah Butler es un escritor freelance que colabora en espacios como  VICE, Shortlist, The Guardian o The Quietus, lo que ya nos sitúa ante un punto de partida prometedor: un joven sensibilizado con los nuevos canales de información de masas en un medio puramente digital orientado a jóvenes. Medios de consumo de información genuinamente digitales y no una mera transposición de papel a pantalla como ha venido haciendo la prensa tradicional. A partir de esta experiencia Butler se percata de la potencialmente fácil que es condicionar  la opinión de los lectores y al mismo tiempo de engañar a los medios de recomendaciones.  En un principio supone una doble fuente de ingresos  (y una doble fuente de información, si lo que buscamos es representar el alcance sociológico). Se inicia cobrando de restaurantes por hacer críticas positivas en TripAdvisor y en un segundo nivel se propone ir más allá y crear una marca (branding) y una reputación digital basándose en une escenario que no existe en  la vida convencional. Así lo cuenta en su artículo I Made My Shed the Top Rated Restaurant On TripAdvisor,  donde habla de lo fácil que es colar información falsa en este tipo de portales (tripadvisor, google reseñas...), ya no sólo adulterando una opinión, sino creando información falsa. Pero lo sorprendente es que incluso siendo un lugar fantasma, se generen lista de espera de clientes dispuestos a comer platos de atrezzo (creados con pastillas de lavavajillas y espuma de afeitar...). Sin duda una imagen vale más que mil palabras  y así han debido de pensarlo  todos estos potenciales clientes de un negocio inexistente. 

La noticia ha generado un torrente de polémicas en UK, y al viralizarse en los mentideros de la red sin duda que la información ha podido desvirtuarse, pero sin embargo, como elemento de reflexión, podemos quedarnos con la idea de adulterabilidad de estas webs y de la puesta en tela de juicio de las opiniones que recogen.
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

17 dic 2017

¿Somos todos iguales antes los ojos de Facebook?

La redes sociales han abierto nuevos campos a los investigadores sociales. Sociólogos, politólogos, psicólogos, pedagogos o antropólogos se nutren de ellas  para explicar una  una nueva forma de entender las comunicaciones y las relaciones entre el ser humano y la máquina. Sin embargo, son las grandes empresas quienes tienen en su poder toda la información y  quienes tienen la llave mágica que abre el acceso al big data, ese mantra que se viene repitiendo como axioma desde hace unos años y que podríamos resumir como la cesión gratuita y voluntaria de datos personales por parte de los propios usuarios hacia los grandes mangantes -perdón, magnates- de la información. El gurú del 'big data' Martin Hilbert afirma que Facebook sabe más de cada usuario  con 250 likes que el propio usuarioNo es la primera vez, como en este caso que ya se deja entrever, que el control del conocimiento en este caso conocimiento colectivo- es un recurso ansiado por el poder. A fin de cuenta, somos fácilmente predecibles y más fácilmente manipulables (lo tratamos hace poco más de un mes en el gran Facebook te vigila).

Bien pagado de sí mismo y totalmente convencido de sus algoritmos de clasificación social y del poder que pueden otorgarle, Mark Elliot Zuckerberg  no descarta incluso presentarse a la presidencia de los Estados Unidos, teniendo en cuenta que en la sociedad de la información la información es oro y que él tiene acceso privilegiado a estos cardúmenes de interacciones sociales. Este extremo ya fue puesto en escena por la masterpiece de Netflix House of Cards: Will Conway, en una dura campaña contra Frank Underwood, utiliza el navegador Pollyhop que no sólo registra y pone en bandeja de oro los jugosos intereses de los usuarios (votantes a fin de cuentas), sino  que sirve información adulterada con el propósito de modificar las intenciones de voto de una segmento social tan determinado como determinante:

” – No, yo uso Google”.
 – Es una pequeña cuota de mercado, pero aún así son miles de millones de búsquedas al mes”, explica. “¿Qué pasa si un determinado candidato recibió más visitas ¿y si ese candidato fue William Conway?”

A medio camino entre los experimentos de Facebook y los entresijos ficcionados en House of Cards, en plena crisis catalana, donde el enfrentamientos de identidades se convierte en un filón mediático nada despreciable, encontramos un estudio de semejanzas socioculturales entre regiones españolas. Realizado por el departamento de Ingeniería Telemática la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) en colaboración con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), analiza 63.000 intereses obtenidos de algo más de 2.000 usuarios de Facebook de las distintas comunidades. De este estudio concluyen que Cataluña sería la 5ª región con más diferencias respecto a la media nacional (Canarias, Baleares, Extremadura y Asturias serían las que tienen menos semejanzas socioculturales con el resto del país). No sabemos si el estudio puede tener algún tipo de interés oculto, si busca modificar opiniones o  si se trata de un ejercicio de estilo. Pero veos como el tránsito de ME GUSTA se puede monetizar si se trata de manera pertinente. 
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

1 nov 2017

el Gran Facebook te vigila

Las corrientes más optimistas interpretan que la sociedad de la información vendrían a  hacer la democratización del pensamiento. Sin embargo, en los últimos años hemos visto como la red tendía a ser monopolizada por unos pocos elementos. Así, Facebook se convierte casi en un sistema operativo, sobre todo para los usuarios que acceden a la red de exclusivamente desde dispositivos móviles. El navegador pierde importancia y la búsqueda de información selectiva queda relegada a un segundo plano. El usuario medio se conforma con configurar en cierta medida su Facebook para que este le facilite el consumo digital en su día día. Así que es la popular red social la que proporciona contenidos al mismo tiempo que facilita la comunicación con sus contactos. En cierta medida es cómodo para el usuario: Leo lo que e interesa y me relaciono con quien quiero.

Pero ¿qué pasaría si cambian las políticas de uso sin que el usuario lo sepa? Es decir, si  Facebook no nos nos mostrase en igualdad de condiciones todas las noticias e interacciones sociales, sino que privilegiase unas noticias sobre otras, podría llegar a condicionar nuestro punto de vista y nuestra perspectiva global. El psicólogo de Harvard, lingüista y escritor Steven Pinker afirmaba que si leo en prensa que ha habido ataques de tiburones, tendré miedo y estaré más sensible, aunque esté dentro de la media de ataques. Y esta viene siendo una forma de manipulación de masas tan efectivo como frecuente. Al transmitir solo un tipo de contenidos privilegiados mientras que margina otros, en cierta medida está condicionando el micromundo que el usuario a su vez ha creado y ya no lee  lo que le interesa y se relaciona con quien quiere, sino que lee lo que Facebook le ofrece y se relacionaría más con aquellos usuarios cuyos contenidos fueran ofrecidos con más frecuencia.  De esta manera, como si fuera un gran hermano, Facebook puede llegar a condicionar el pensamiento de sus clientes ¿Puede? En un experimento realizado por Facebook en 6 países, (Guatemala, Bolivia, Camboya, Serbia, Eslovaquia y Sri Lanka) pretende ver el efecto de separar publicaciones personales y de medios. Responsables de rotativos de esos países han notado caídas de visitas en más de un 50%  en los diez días en lo que Fb lleva probando su nuevo sistema. Hasta ahora no sabemos bien ante qué nos encontramos ¿un simple pulso para extraer más beneficio económico?   ¿un experimento para ver hasta qué punto se puede condicionar las tendencias sociales ? ¿un globo sonda para ver cómo sería aceptada esta manipulación? ¿un trabajo preliminar para encumbrar a Mark Elliot Zuckerberg a la presidencia de  EE.UU.?
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

14 oct 2017

¿Somos transparentes para los dioses digitales?

En el último post hemos hablado de Big Data y de la importancia de la minería de datos, es decir, de saber buscar e investigar entre nuestra actividad social y sacar información con la que obtener algún beneficio, Pero ¿hasta qué punto se puede llegar? ¿Qué saben de nosotros los mesías de la sociedad de la información? . Judith Duportail periodista y usuaria de Tinder, ha pedido a los desarrolladores de la popular  app de contactos que le facilite los datos recolectados sobre ella, algo a lo que cualquier usuario tiene derecho al amparo de la legislación europea. Y recibió un completo documento de su vida digital en los últimos años.

Desde el 18 de diciembre de 2013 afirma que ha tenido varios contactos y citas, algunos ya olvidados. Sin embargo, la memoria digital de Tinder lo seguía recordando todo: 800 páginas con información de su actividad en Tinder y en Facebook. Publicaciones y likes en FB, fotos de Instagram, contactos, tiempos de conexión, localizaciones, historiales de conversación... Todo debidamente archivado para que los algoritmos de análisis de datos  pueda llegar a conocerla mejor que ella misma. El Big Brother orwelliano hecho realidad pero al servicio del comercio en vez de, de momento, bajo de control gubernamental. 

[Fuente directa e imagen: The Guardian] [fuente derivada: RTL]
 alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

18 jun 2017

El lado oscuro de la hiperconexión

En nuestro post Homo tecnologicus reflexionábamos sobre el papel de la tecnología en el proceso evolutivo y planteábamos la premisa de que somos humanos porque somos tecnológicos y somos tecnológicos porque somos humanos. Sin embargo esta postura no es axiomática, y es matizable y susceptible de recibir correcciones

@albertoledodiaz añadió al respecto " Sin embargo, en perspectiva, se ha producido un punto de inflexión. La tecnología ha pasado de estar al servicio del humano a ser el humano el que está al servicio de la tecnología. No es lo mismo la rueda que facebook. El progreso tecnológico era un medio para la vida, un sistema abierto, se está convirtiendo en un sistema cerrado. La tecnología debe poder "hablar con la naturaleza" para ser un sistema abierto, ahora creamos tecnología que solo "habla" con otra tecnología."

Por su parte, @XxNeoSamuelxX nos invita a reflexionar a través de un vídeo sobre las transformaciones negativas que las tecnologías digitales están produciendo en el ser humano, como la dependencia, la  alienación, la violencia en red, el postureo, el ensimismamiento o el aislamiento. Es decir, una serie de factores negativos derivados de un uso distorsionado de la herramienta. Sin embargo, por inadecuado o marginal que sean,  no podemos obviar estos factores a la hora de comprender el alcance de los mismos.

alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

25 abr 2017

Mirones en Internet, el dilema de Nerve

El mundo del cine recrea en la película Nerve, un juego sin reglas un escenario donde una comunidad anónima de mirones (watchers) dirige las acciones de dos jugadores (players). Para los primeros se trata en esencia de poco más  que un juego de estrategia al uso. Para los segundos la sensación de sentirse dirigidos de manera remota por una masa amparada por el efecto interfaz que les ofrece la pantalla y por la tranquilidad que les da que sus decisiones no son sólo suyas, sino parte de una decisión colectiva. 

Los players se introducen en un trepidante juego de  "verdad o acción" (truth or dare), donde cada movimiento empieza a ser manipulado por una comunidad anónima de "observadores", que no se sienten limitados ni coartados en su toma de decisiones, pues a fin de cuentas los players no son más que personajes del juego. Y, por otra parte, el anonimato les permite dar rienda suelta a sus instintos, ya que a fin de cuentas la decisión colectiva les exime de ser culpables. La idea no es novedosa, y Black Mirror ya la ha explotado en varias ocasiones, pero en cualquier caso sí que nos permite plantearnos nuevamente los límites de la tecnología y, como cara de una misma moneda, los límites de nuestra propia ética y descubrir hasta donde somos capaces de llegar como especie y/o como individuos cuando no nos vemos frenados por los límites de convivencia social.
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

19 feb 2017

Cada cual con su red

La máxima si no estás en internet no existes cada vez se hace más válida cada día. En cualquier ámbito, ya sea profesional o lúdico, la red en general y los medios sociales en particular, se hacen imprescindibles y casi no podemos realizar una gestión sin ellos. Sin darnos cuenta, nuestra dependencia respecto de estas herramientas es cada vez mayor. Sin embargo, lejos de encontrarnos en un espacio de interacción común, hay diferentes redes que aglutinan a diversos perfiles de usuarios. Así, aunque Facebook se hay impuesto como la red más utilizada, existen alternativas en la que se resguardan usuarios que por uno u otro motivo no quieren que la red de Mark Zuckerberg se convierta en su exilio digital. 

Los adolescentes, por ejemplo, prefieren redes como Instagram o Snapchat para sus relaciones cotidianas. Algunos recalan en menor mediada en Facebook mientras que otros aún no se animan a registrarse como usuario. Y mientras más jóvenes, más rechazo, aunque a medida que avanzan en edad, Facebook se convierte al menos en un espacio de consulta donde la presencia se les antoja cuando menos necesaria.

Céline Cabourg y Boris Manenti han llevado a cabo una investigación durante un año (de  momento sólo disponible en francés) en la que evidencian los usos que dan al teléfono móvil los más jóvenes, una generación cada vez menos conectada a la televisión en beneficio de un telefono que no usan para telefonear, sino para conectarse a una realidad social que supera a su progenitores. El móvil se convierte en diario, barómetro de reputación, pañuelo de lágrimas, proveedor de contenidos y herramienta para ligar... En definitiva, una herramienta transgresiva y muy poderosa, para bien o para mal.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

29 ene 2017

¿Podemos exigir privacidad en redes sociales?

De vez en cuando vemos aparecer en los muros de nuestros contactos un aviso sobre una presunta privacidad en  las redes sociales en las que se prohíbe al proveedor del servicio a usar los datos generados. Otros mensajes, más perfeccionistas, incluyen que esos datos no pueden ser utilizar para ningún tipo de investigación. Sin embargo, ese punto de partida es tan discutible como ineficiente, pues el usuario pretende establecer un contrato de manera unilateral sobre un escenario en el que no tiene control, autoridad ni jurisdicción. De entrada, bastaría con leer las políticas de privacidad, condiciones de uso y políticas de datos que cualquier plataforma de este tipo nos ofrece al formalizar la membresía  para darnos cuenta de los  requisitos para formar parte de estas comunidades.
 
Facebook, Twitter  o Instagram, como ya hemos comentado en otras ocasiones, no tienen ningún interés en nuestros datos, en nuestras reflexiones ni en nuestras imágenes o vídeos. O al menos no de manera individual. Sí que les interesa que se multipliquen nuestras comunicaciones, pues mientras más nutridas sean,  más

Baudrillard al interpretar la sociedad de consumo desde una perspectiva semiótica afinaba en el problema al colocar al consumidor al mismo nivel que el objeto. Ambos son signos de un mismo sistema. Incluso llegaba a coquetear con la idea del el consumidor no poseía al objeto, si no que era el objeto el que poseía al consumidor. Así, desde una posición un tanto catastrofista, nos vemos obligados a aceptar nuestra posición de servidumbre en una sociedad cuya complejidad no llegamos a vislumbrar  y ante la que nos vemos superados. La revolución digital ha sido servida jerarquicamente y, a fin de cuentas, somos victimas de nuestra propia libertad digital.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

18 dic 2016

Redes de solidaridad

Las red es un escenario humano, alimentado por sus grandezas y miserias. Y lo es desde que, a pesar de ser una tecnología puntera en al historia de la humanidad , fue puesta a disposición del ciudadano final. Y ésto no ha sido  algo habitual, pero la dimensión mercantil del fenómeno ha sido predominante a la hora de poner una conexión ubicua al alcance de cada comprador.

Y esa conexión ubicua, recolectora de todos los movimientos del usuario, al que a veces convierte en esclavo al servicio del producto, la que ha posibilitado una red de interconexión de dimensiones planetarias. Frente a los factores negativos, de supracontrol, de delitos telemáticos, estafas,  asaltos, bulos o robos de identidades encontramos una red solidaria que se apoya en este soporte tecnológico para ampliar sus vínculos y conseguir acciones que mejoren la sociedad Y en esta línea, podemos  destacar la campaña iniciada por Pablo Ráez.

Pablo Ráez es un joven deportista al que se le diagnostico le leucemia. Como una medida más para luchar contra la enfermedad, difundió a través sus cuentas de Facebook e Instagram sus sensaciones, avances y retrocesos, generando empatías que llevaron al que el número de donantes en la provincia de Málaga se multiplicara por diez en sólo un mes Sin duda, un gesto muy necesario que nos ayuda a a mantener la esperanza en el ser humano, cada vez más materialista e individualista.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

6 nov 2016

Caída en picado (Nosedive)

Ha vuelto Black Mirror a Netflix con su visión distópica de las sociedad de la información. Y en su primer episodio retrata una sociedad eternamente conectada, móvil en mano, donde sus convecinos están dispuestos a valorar el más mínimo gesto de aquellos con los que van interactuando a lo largo del día.

Pero yendo más allá, el alcance de esta valoración no se queda en el mundo virtual, sino que condiciona la vida fuera de las pantallas, marcando los eventos cotidianos a los que los usuarios podrían  o no acceder en función de su puntuación. La historia plantea una cierta sensación de asfixia que obliga a actuar de cara a la galería en el devenir cotidiano por estar sujetos a una evaluación constante del otro. Una evaluación externa, anónima a veces, que mantiene una duplicidad de la personalidad voluble en todo momento y que presenta una catalogación del ser humano por parte de iguales, pero asistida por una perversa red telemática.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo


23 oct 2016

Facebook estimula la comunicación

Pensar que usar Faceboook  es gratuito no es del todo correcto. A priori, crear una cuenta de usuario no cuesta nada y no compromete a nada. Pero una vez que comenzamos a interactuar y a operar dentro la red social, nuestra actividad ofrece una información muy valiosa que los algoritmos de la red azul  identificarán, extraerán y trataran de manera que aporte grandes beneficios a la empresa. Las fotos y noticias que subimos y/o compartimos, los me gusta, el texto que incluimos en nuestros mensajes privados... genera un banco de información de dimesiones descomunales. 

Por lo tanto, a más cantidad de datos generados, más posibilidades ofrecemos al prestador del servicio y más transparentes no mostramos ante sus ojos. Hasta tal punto que el chat de Facebook nos comenzará a sugerir temas de conversación con nuestros contactos. Un estimulo para hacernos hablar y para que el gigante telemático nos conozca aún mejor.
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

19 oct 2016

Las redes sociales están que arden

En la era digital, el periodismo tradicional ha sufrido un duro revés. La prensa tradicional no ha sabido en multitud de casos adaptarse a la influencia de estas nuevas tecnologías que, como ha venido ocurriendo en otros momentos de cambios profundos en la historia de la humanidad, ha condicionado y transformado los modos de pensamiento y los hábitos socioculturales. 

En multitud de ocasiones, los medios convencionales de pequeño calado han desaparecido o se han convertido en entornos de opinión digital. Los más grandes, han buscado conjugar su presencia en papel con el dominio de la transmisión de la información en internet, aún a sabiendas de lo difícil que es controlar el alcance de la misma y del enfrentamiento con los grandes generadores de opinión e información, como puede ser Google y herramienta de información Google News. En un tercer caso, encontramos como grupos de opión extrarradio aprovechan la situación y gracias a la presencia globalizada que ofrece la red, intentan generar "periodismo digital" pero tomando como apoyo casi exclusivamente el principio de autoridad que, para gran parte de los usuarios, ofrece internet.

La nueva prensa establece un perverso vínculo con la redes sociales, a las que a veces inundan de opinión e información y de la que otras veces se nutren rozando la mezquindad. Así, ante la falta de veracidad de una fuente, la prensa remite el mantra de las redes sociales arden para justificar su falta de rigor al robar opiniones parciales y arbitrarias de los internautas. Impunemente toman publicaciones o tuits como medio para justificar la pertinencia de su noticia. 

El vídeo no fue capaz de matar a la estrella de la radio, pero internet seguro que arrastrará y obligará a reinventarse al periodismos de bajo calado.
alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

17 sept 2016

Internet y Millenials ¿simbiosis, comensalismo o parasitismo?

Quienes han crecido con la red han sabido ver nuevas formas de mercado y nuevas vías de empleo en el mundo digital. Las generaciones Y (Millenials) y Z, o nativos digitales según el ideario prenskyano, han construido su semántica lógico-cultural rodeados de aparatos tecnológicos y conexión permanente a recursos digitales. Sin embargo, al contrario que George Siemens al afirmar que la tecnología es la ideología, desde aquí queremos apuntalar la crítica al  pensamiento de Prensky, pues disponer de una tecnología no quiere decir que todos los coetáneos se vean involucrados en su desarrollo de la misma. Fomentar el desarrollo crítico y reivindicativo de la persona es un requisito por encima de cualquier premisa tecnológica. Internet, paradójicamente,  no es un producto creado por Millenials. Los mercados no miran la fecha de nacimiento de los inversores y el poder económico no suele recaer en los más jóvenes. En cuanto a las fases de mercadeo, complejos equipos multidisciplinares se ocuparán de vender el producto, sea cual sea. Así, además de una dimensión  tecnológica apasionante y otra sociológica no menos fascinante, Internet es un producto de consumo que genera un lucro desmedido a las empresas que posibilitan su desarrollo y que a fin de cuentas, las podemos contar con los dedos de una mano. Así, parte de los triunfadores de la generación red, no todos, no dejan de ser productos de consumo creados en el espacios residuales del sistema, meros objetos más de este espacio mercantilizado como  podría haber remarcado Baudrillard al concebir que el ser humano es un elemento más al servicio del complejo sistema de consumo.

Essena O’Neill es un caso que ilustra la decepción cuando el éxito efímero que proporciona la red desparece. Este extremo sucede bien porque los consumidores eligen otro objeto de culto o bien, como ocurre con Essena, porque sencillamente la motivación  de la estrella digital de esfuma. A sus 18 años, ganaba miles de dólares como modelo en Instagram. El sueños de cualquier usuario de la red: hacer de su pasión una profesión, y muy bien remunerada. Sin embargo, de repente, la joven australiana borró 2000 fotos de su cuenta y cambió el estado de la misma a un desconsolado “Las redes sociales no son la vida real". Como explicación, anotó que "Sin darme cuenta, he pasado la mayor parte de mi adolescencia siendo adicta a las redes sociales, a la aprobación social, al estatus social y a mi apariencia física [...] Las redes sociales, especialmente del modo en que las he usado yo, no son reales. Es un sistema basado en la aprobación social, los me gusta, la validación con visitas, el éxito con los seguidores. Está perfectamente orquestado, un juicio ensimismado.”

La recompensa de la joven modelo no era nada desdeñables, 400 dólares por una foto cuando su cuenta tenía 150.000 seguidores, 2.000 cuando alcanzó el medio millón. A pesar de ello, perdió el interés en lo que había venido haciendo en lo últimos tiempos. Sin duda un caso extremo, poco habitual, pues lo normal es que  las estrellas del silicio desaparezcan  por olvido de sus audiencias, que es lo que hace que un perfil sea cotizado.

alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

11 sept 2016

La guerra digital: ISIS vs Occidente (II)

Cuando a principio de los 80 Hollywood llevó a la gran pantalla Juegos de Guerra,  la cultura mainstream nos hizo  imaginar complicadas tecnologías al alcance de unos pocos, capaces de destruir el planeta.  Sin embargo, tres décadas después, la guerra digital ha alcanzado otras connotaciones muy diferentes y no imaginamos que nuestro final venga marcado por la explosión de un misil nuclear lanzado desde el espacio por potencias enemigas. Más bien, podemos imaginar un apocalipsis servido en pequeñas etapas, sembrando muerte  y destrucción con técnicas más mundanas y tecnologías muy básicas, tal como estamos viendo en los últimos años en los enfrentamientos entre un intangible ISIS y su enemigo imaginario. A fin de cuenta, no dejan de ser entes complejos, ambiguos, difíciles de explicar y definir: occidente, los infieles, los cruzados el estado islámico... son términos que la propaganda belicista utiliza para captar la atención de "guerreros santos". Por otra parte, los gobiernos occidentales aprovechan la sensible situación para para generar una sensación de miedo permanente, sometiendo a sus ciudadanos a una situación de alerta permanente y de desconfianza, lo que lleva a éstos a aceptar  ceder parte de su intimidad en nombre de la seguridad.

La redes sociales juegan un papel en la nueva yihad 2.0. a través de Twitter o Facebook. Los islamistas encapuchados desarrollan y divulgan su maquinaria  bélica y sus "hazañas" a través de estas nuevas herramientas que, por una parte rechazan por ser tecnología de occidente, pero que por otra ansían por ser ellos mismo elementos de este desarrollo comunicativo global. Así, en una contradictoria relación de amor-odio, anclados en una moral medieval, recurren a tecnologías de comunicación del siglo XXI donde exhiben sus fechorías y captan nuevos adeptos entre incautos e incautas que abandonan su vida mundana para alcanzar la "vida eterna" inmolándose al grito de Al·lahu-àkbar.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

30 jul 2016

¿Quiénes son las redes sociales?

¿Existen las redes sociales? ¿Quiénes o qué son las redes sociales? ¿Cualquier internauta tiene la misma posibilidad de difusión en la red? Desde luego, los medios o las redes, concepto aún más ambiguo que aquella locución, casi trasnochada, de "lo he visto en internet", lo hacen sus usuarios. Pero no podemos obviar la presencia de una jerarquía a la hora de distribución de contenido. Al igual que en la vida real,  en los medios digitales existen perfiles más comunicativos y otros más propensos a sufrir el ostracismo. No todos lo usuarios parten de cero, trasladando su impronta desde el mundo convencional. Sin embargo, hay casos de perfiles puramente digitales que disociados de la identidad analógica de su creador, lograr acaparar una apreciable notoriedad. Además, también se puede dar el caso opuesto, en el que alguien medianamente popular  en escenarios analógicos no coseche más que sinsabores en su vida digital.

Al igual que hacienda, todos somos internet. Aunque sólo sea para figurar y hacer bulto.
 alfonsovazquez.com 
ciberantropólogo

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