30 nov 2013

Bluetooth, unificando tribus

El léxico digital ha enriquecido los diccionarios y el lenguaje cotidiano para representar nuevas realidades. Pero no siempre podremos hablar de neologismos en términos absolutos, pues los escenarios digitales suelen nutrirse de la mitología y el saber clásico (ver ¿Qué significa realmente ciber? 22/03/2009) para adaptar estos avances a las inquietudes humanas que han permanecido latentes por determinismo tecnológico. En honor a esta inquietud, los creadores del universo digital recurren con frecuencia a  metáforas retroactivas para designar estos avances, anteriormente soñados pero hasta ahora no conseguidos.

Al diseñar el Bluetooth, que técnicamente podemos definir  como una especificación industrial que posibilita la transmisión de voz y datos entre diferentes dispositivos mediante un enlace por radiofrecuencia,  Jim Kardach lo bautizó así en honor del rey danés y noruego Harald Blåtand. La traducción al inglés del nombre del soberano sería Harald Bluetooth. Pasó a la historia por unificar las tribus noruegas, suecas y danesas y por convertirlos al cristianismo. De la misma manera que el protocolo de telecomunicaciones ha unificado la intercomunicación entre PDAs, teléfonos móviles, computadoras portátiles, ordenadores personales, impresoras o cámaras digitales.

El logo de Bluetooth son las runas de las iniciales del nombre y el apellido de Harald Blåtand: Hagall y Berkana.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

28 nov 2013

Así domesticamos el mundo: el vestido

11ª colaboración en la sección Así domesticamos el mundo del programa Cosas que pasan de canal Extremadura Radio. Hoy hablamos del vestido

El hecho de que el ser humano comenzará a utilizar prendas para cubrir su cuerpo marcó otro gran hito en su proceso culturizador. Aquí el uso de registros arqueológicos es más confuso, debido a la volatilidad del material así como el largo tiempo que hace que homo sapiens adquirió estos hábitos. Se maneja la fecha de 50.000 años, lo que hace que las primeras prendas utilizadas, fabricadas con pieles, cueros o elementos vegetales, se encuentren en un estado que hace que sea muy difícil aseverar nada.

Inicialmente podemos plantear dos funciones: el abrigo y la protección. Posteriormente aparecerán el pudor (en algunas culturas) y la estética. Está última además nos lleva a comprender cómo el vestido, inicialmente una necesidad de segundo orden inmediatamente después de la alimentación, afectividad y refugio, se convierte en un indicador de estatus: a más poder adquisitivo, más, mejores y más exclusivos ropajes.

La mercantilización de la industria textil generó pueblos especialistas en algunos tejidos codiciados (seda, algodón, lana, pieles...). La industria del tinte también proporcionó pingües beneficios en aquellos que la dominaban. Así, en la Europa medieval donde la vestimenta era gris o negra, eran muy codiciadas la prendas llegadas de oriente, con hermosos y llamativos colores. Evidentemente estos productos sólo estaban al alcance de unas pocas manos.

Sea como fuere, la vestimenta es ya una función que nos diferencia del resto de los animales y que es básica para comprender el proceso de hominización y enculturación de homo sapiens.


http://www.goear.com/listen/ddee104/asi-domesticamos-mundo-vestido-alfonso-vazquez
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ciberantropólogo

25 nov 2013

Obsesión digitalizadora y Apocalipsis digital

En los últimos tiempos estamos viendo como los usuarios digitales se afanan en trasladar su vida a la red. Pantallas capacitivas, discos duros, conexión 7/7 24/24, almacenamiento en la nube...  Todo vale por llevar al ciberespacio lo que somos, o lo que nos gustaría ser. La red se convierte en un escenario imprescindible para el homo sapiens digitalis, para el ciudadano del siglo XXI. 

La obsesión por el giga extra condiciona el éxito de productos tangibles o intangibles. Ponemos en digital nuestra vida. Fotografía, documentos, cuentas bancarias... Internet ofrece una vida paralela, dando continuidad digital al átomo. como reflexionaría Negroponte.

Sin embargo, no somos consecuentes de la fragilidad del medio.  No hay que recurrir a escenarios distópicos, como comentamos en el  post revolution. Ni a catástrofes naturales que impidan la producción de energía eléctrica aunque no conlleven consecuencias en los órdenes sociales. En ámbito individual y doméstico, un simple accidente -una avería irreversible de un disco duro, la desaparición de un servicio on-line de almacenamiento- puede hacernos perder nuestra vida digital, con el siguiente trastorno. 
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

15 nov 2013

Gran Hermano: tan cerca, tan lejos

A finales de la primera mitad del siglo pasado, George Orwell escribió 1984, una novela que presentaba un tiempo futuro no muy lejano donde todas las dimensiones individuales de la persona eran controladas. 

Sin embargo, el fenómeno del Gran Hermano no ha hecho más que madurar y tomar posiciones con el paso del tiempo. La distopía de  Orwell se materializa y hace presente desde el mismo momento que manejamos un dispositivo conectado a Internet o desde que utilizamos un teléfono móvil. La tarjetas de fidelidad de los supermercados, de un modo más subterfugio y, aparentemente más rudimentario, cumplen la misma función: saber cómo, cuándo y qué consumimos. 

Sin embargo, el ciudadano medio ha aceptado dócilmente este tipo de control a cambio de prebendas varias, como descuentos en artículos o como daño colateral por poder estar comunicado o por tener acceso a una red supranacional de datos. Lo que pocos podían dar por cierto es que la agencia de seguridad norteamericana estuviera espiando, como ocurría tras la IIGM, a lideres nacionales europeos. Ahora, en plan paternalista, EE.UU, dice que los europeos deberían sentirse alagados de estar amparados por el paraguas protector gringo.

Sea como fuere, lo cierto es que con el desarrollo de las tecnologías de comunicación la sociedad de control cada vez está más cercana.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

14 nov 2013

Así domesticamos el mundo: conservación de alimentos

10ª colaboración en la sección Así domesticamos el mundo del programa Cosas que pasan de canal Extremadura Radio. Hoy hablamos de la conservación de los alimentos


La conservación de alimentos condiciona la vida humana, pues permite transformar alimentos perecederos en un alimento que se conserva durante más tiempo. Es positivo porque permite en momentos de abudancia almacenar para épocas de carestía. Salazón, embutido, encurtidos, ahumados, conservación azucar (almíbares y mermeladas), desecación o deshidratación, fermentaciones... Los registros arqueológicos indican que ya se procesaba vino en la zona mediterraneo desde hace al menos 10.000 años y que en Egipto se elaboraba  cerveza y queso en Egipto desde hace 7.000 años. En la zonas del norte de Europa, se aprovechaba el hielo natural para congelar alimentos.

Sin duda, estas técnicas ayudaron a homo sapiens a emprender empresas en las que no podría obtener alimentos por la caza o la recolección. Las grandes travesias de los grupos humanos no hubieran sido posibles sin estas prácticas: grandes travesias por agua, paso de Asia a América por el estrecho de Bering o la colonización de territorios extremos (climas polares, zonas desérticas). Por otra parte, se favorece la solidaridad y socialización, como ocurre con la elaboración de los quesos colectivos, donde todos los vecinos ceden leche para la elaboración de quesos de gran volumen. Después el producto elaborado se comparte entre todos,
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